1. Salto doble


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30

    ... gusto es mío –señaló Salomón saludándola estrechándole la mano.
    
    –No la ofendas, es señora, su hijo pronto será licenciado –aclaró Elena–. Le invité un café árabe al doctor, ¿nos lo puedes preparar?, por favor –le indicó a la sirvienta.
    
    –¡Claro que sí, niña! –exclamó Rosy gustosa–. Con su permiso, doctor –dijo haciéndole una pequeña caravana a Salomón quien correspondió de la misma manera.
    
    –¡Vaya!, cómo me acordé de mi casa cuando vivían mis padres –declaró Salomón, sentándose desparramadamente en el sillón.
    
    –¡Oh!, cuánto lo siento. Yo misma me pregunto qué pasará cuando termine esta felicidad de vivir en familia –dijo Elena con melancolía.
    
    –Ya vendrá otra familia y el nombre de la entrada a la quinta aún servirá de identificación, pues supongo que tu mamá también será Elena –aventuró Salomón.
    
    –¡Ja, ja, ja! Sí, nos llamamos igual, aunque la reja se hizo cuando nací yo, y mi papá me decía que la quinta era mía y de mi mamá. Después llegó mi hermano –explicó Elena en el momento que llegó el café–. También Rosy ya estaba en la quinta cuando yo nací, ¿cómo no querernos tanto? –y lo enfatizo acariciando a la señora, quien también acarició a Elena.
    
    –¿Lo toma solo, o con azúcar, mascabado o miel? –preguntó solicita Rosy.
    
    –¿Es miel de abeja? –preguntó el doctor.
    
    –¡Claro!, deApis mellifera, no las cosas que son jarabe –precisó Rosy sonriendo y regresó con una charola con la miel y unas pastas
    
    –Si tanto vaticinas que “ya vendrá otra familia”, ¿qué esperas ...
    ... para la tuya? –preguntó Elena y a Salomón se le atragantó el café.
    
    –¡Cof, cof, cof… ¡Perdón! –expresó Salomón y extendió la mano para tomar el vaso de agua que le ofreció Rosy, saliendo quién sabe de dónde, dejándolo más asombrado
    
    –Tome con calma, doctor, el café árabe es muy fuerte –dijo Rosy y se retiró.
    
    –¿Qué pasó? –preguntó Elena.
    
    –¡Que me agarraste fuera de lugar! No se vale… –se quejó el doctor –ese es un punto que me tiene dando vueltas y me llena de tristeza. Me conformo con interactuar, a veces, con la familia de mi hermano, pasear a mis sobrinos en la moto o llevarlos de paseo a remar, pero… ¿qué pasará después? ¿Volveré a estar solo, otra vez sin familia?
    
    –Pues claramente fue una puya, pero no fue por venganza, es que yo tampoco sé qué será de mí, ¿me encerraré en una universidad o en un centro de investigación? Para allá apunta mi derrotero –confesó Elena.
    
    –¡Pues debemos hacer algo! Yo estoy igual, pero hoy me di cuenta que debo salir a reuniones con los amigos. ¡Uy! ¿Pero cuáles amigos? –señaló golpeándose la frente con la palma de la mano– Bueno, acudiré a fiestas para conocer amigos y amigas. ¡Eso habrá de cambiar mi aburrimiento al menos! –expresó con firmeza.
    
    –¡Bien! Para empezar, yo puedo invitarte a algunas, aunque no es garantía de encontrar algo más que diversión, pero es un buen comienzo –señaló Elena, sabedora que Salomón difícilmente encontrará algo mejor que sexo.
    
    –¡Hecho!, el sábado comenzamos. ¿Tienes una reunió para ese día u ...
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