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Salto doble
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Chicles, Fuente: SexoSinTabues30
... Salomón pues versó sobre deportes que practicaban o habían practicado en la juventud. Salomón sólo natación, clavados, tenis y gimnasia. Elena nunca había tomado una pelota de tenis y la gimnasia le parecía que requería mucho tiempo, por eso la abandonó desde niña; al igual que él, no participaba casi nunca en juegos de equipos. También practicó natación, clavados y buceo, sin pena ni gloria, fue pentatleta con rendimiento no tan mediocre, aunque sí destacó en parkour, parapente y lanzamiento en paracaídas, “Si es que a esto último se le puede llamar deporte”, concluyó con voz despectiva. “¿Por qué no? Algunos dicen que el golf es deporte…”, señaló Salomón. –Aunque no sea deporte, el lanzamiento en paracaídas ha de ser muy emocionante –supuso Salomón. –¡Sí, es padrísimo! ¿Te atreverías a ir conmigo? –preguntó Elena muy emocionada. –Sí, me atrevo. ¿Es la misma sensación que el parapente? –preguntó en un alto, mirándola a los ojos, pues ambos traían la pantalla del casco levantado en la ciudad. –No, lo único en que medio coinciden son los paisajes grandiosos que puedes ver. El parapente requiere de mucha destreza y fuerza para manipular en las rachas de viento sorpresivas, es peligroso. –¿Te da miedo cuando vuelas? –Ya no lo practico, mi padre me pidió que lo dejara y le di la razón –señaló Elena y completó–, al fin que ya había satisfecho mi curiosidad. –Bien, hemos llegado a casa –señaló Elena al introducirse en una pequeña cerrada. La entrada tenía ...
... una gran reja con adornos, de hierro forjado y abierta; en la parte central coronada con un letrero, también en hierro: Quinta Elena. Ella se detuvo frente a un portón y, extendió la mano con el control remoto para abrir la puerta. Se trataba de una casa de una planta en el centro de un terreno grande con el jardín rodeándola. En el lado izquierdo, y en el derecho estaba un límite hecho con arbustos florales, con varios pasos de arcos, que comunicaban a las viviendas contiguas. En el frente había un cobertizo que cubría el espacio para los autos y anexos los cuartos que servían de vivienda de bodega para las herramientas y un pequeño taller; zona que Salomón había creído viviendas de la servidumbre, pero esas estaban en un edificio de la acera de enfrente donde los departamentos inferiores eran para los empleados. –Esa es de mi padre –señaló Elena levantando la cubierta dejando ver una motocicleta antigua, reluciente y en muy buen estado–. En ella aprendí, dijo orgullosa. –¡Con razón manejaste estas otras motocicletas con tanta facilidad! –exclamó Salomón, mirando arrobado el pesadísimo aparato. Volvió a cubrir la motocicleta del padre y también puso la cubierta a la de su hermano. Entraron a la casa y los recibió la mucama, una señora mayor de 50 años. –¡Hola Rosy! Te presento al doctor Salomón, mi maestro –dijo Elena, señalando a su acompañante –¡Mucho gusto, profesor! –expresó la matrona, extendiendo la mano para saludarlo. –Al contrario, señorita, el ...