1. El detective ( Vigilando a una joven ) 22 capítulo


    Fecha: 11/05/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: dulceymorboso, Fuente: TodoRelatos

    ... oído —. Ahora ya no lo tiene a él y tendrás que follarla tú siempre, cariño.
    
    Excitado, le clavó la polla de golpe haciendo temblar a la pelirroja y Marisa le besaba la boca a Ernesto.
    
    —Eso es, cielo. Mira como tiembla de placer ¿Vas a follarla siempre que te necesite?
    
    —Si. La follaré siempre que me lo pida.
    
    —¿Y a mí? A mí también me quitaste a Eduardo y tendrás que follarme a menudo porque ese cabrón me hizo necesitar ser follada a diario.
    
    —A ti también te follaré cuando lo necesites —contestó clavándole la polla con fuerza a Tamara que lo miraba asombrada por esas embestidas.
    
    —Oh, Dios. Te daremos todo cuanto necesites, cielo.
    
    Marisa parecía estar dominada por la lujuria y un deseo desatado. Poniéndose detrás de él, le acarició la espalda y las nalgas.
    
    Ernesto se estremeció al sentir que le estaba besando los glúteos y un escalofrío le recorrió la columna vertebral al sentir que le pasaba la lengua entre ellos mientras se los masajeaba y abría.
    
    —Me encanta tu culo, cielo —le dijo Marisa.
    
    Se avergonzó al no poder reprimir un gemido cuando Marisa le lamió el ano.
    
    —¡Joder! —exclamó al sentir aquellos besos en zona tan íntima.
    
    —¿Te gusta? —preguntó orgullosa de estar provocándole esos temblores.
    
    —Si, pero… —la sensación le hacía temblar la voz —. Nadie me había hecho eso.
    
    —Yo tampoco lo había hecho pero tu culo me provoca hacerlo. Déjate hacer, cielo.
    
    Estar follando a Támara y a la vez sentir la lengua de Marisa lamiéndole el ano, ...
    ... le provocaba una sensación increíble de placer.
    
    La joven lo abrazaba fuerte cada vez que un orgasmo sacudía su cuerpo y Ernesto tenía que hacer esfuerzos sobrehumanos para no correrse con el placer que sentía en la polla y en el ano siendo invadido por primera vez por una lengua.
    
    —¡Dios! Vais a hacer que me corra —dijo entre temblores.
    
    —Córrase dentro de mí, por favor —le pidió Tamara.
    
    —Córrete, cielo —le dijo Marisa.
    
    Tamara y Ernesto se corrieron juntos mientras Marisa sentía el ano palpitar en su lengua.
    
    Superado por la vergüenza, Ernesto se quedó tumbado boca abajo y sentía las manos de Marisa en las nalgas.
    
    —Mira cómo le palpita —Escuchó que le decía Marisa a la joven mientras le separaba los glúteos —¿Sentiste orgasmo en el ano, cielo? —le preguntó a él.
    
    —No sé explicarlo —contestó confundido por lo que había sentido.
    
    —Eso nos pasa también a las mujeres, cielo —Acercándose lo besó en la cara —. No te avergüences, cielo. Me encantó hacerte sentir eso.
    
    Al abrir los ojos, vio que Marisa tenía las manos apoyadas cerca de su cara y fue consciente que las manos que le estaban masajeando las nalgas eran las de Tamara. Se puso nervioso al darse cuenta que ahora era la joven la que se las estaba separando y que le estaba mirando el ano todavía palpitante.
    
    Se puso tenso al sentir esos besos entre las nalgas y Marisa le sonrió para tranquilizarlo.
    
    —Creo que ella también quiere hacértelo, cariño —le dijo al oído —. Tranquilo.
    
    —Pero… —Intentó ...
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