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Trío Familiar: Confesiones de una Hija - Parte 1
Fecha: 13/05/2026, Categorías: Incesto Autor: LaDiablita, Fuente: TodoRelatos
... mejilla con una ternura que hacía evidente los años de matrimonio. —Amor, vamos, que se nos hace tarde —dijo, tomándole la mano. Diana los vio partir con una sonrisa, agitando la mano desde la puerta. En cuanto el auto desapareció en la esquina, cerró la puerta lentamente, sintiendo el silencio de la casa envolverla. "Por fin." Subió las escaleras directamente hacia el cuarto principal. La habitación de sus padres estaba sumida en una penumbra cálida, solo iluminada por la tenue luz de la luna que se filtraba entre las cortinas. Diana cerró la puerta con suavidad, asegurándose de que el pestillo estuviera echado. El silencio era absoluto, roto solo por el leve crujido del colchón cuando se sentó al borde de la cama. "Esta es mi hora," pensó, mordiendo suavemente su labio inferior mientras sus dedos recorrían el borde de su suéter. Con movimientos lentos, casi ceremoniales, se lo levantó por encima de la cabeza, dejando al descubierto su torso desnudo. Sus pechos, grandes y firmes, se elevaron con una respiración profunda, los pezones ya erectos por la anticipación. —Mmm… —susurró para sí misma, deslizando las manos por su piel, sintiendo cómo el aire fresco de la habitación la erizaba. Se levantó lo justo para desabrocharse el vaquero, dejando que se deslizara por sus caderas estrechas hasta caer al suelo. Ahora solo llevaba un conjunto de encaje negro, diminuto, que apenas cubría lo esencial. Se miró en el espejo del armario, admirando su reflejo: la ...
... curva de sus caderas, la palidez de su piel contrastando con la tela oscura, la manera en que su cabello dorado caía sobre sus hombros como un manto sedoso. "Me veo… como ella." La idea de parecerse a su madre en ese momento, de ocupar el mismo espacio donde su padre la deseaba noche tras noche, le provocó un escalofrío de excitación. Con un movimiento ágil, se quitó también la ropa interior, quedando completamente desnuda frente al espejo. —Aquí es donde él la toca… —murmuró, acariciándose el vientre mientras imaginaba las manos de su padre en su madre, fuertes y posesivas. Se dejó caer sobre la cama, hundiéndose en las sábanas que aún guardaban el aroma de la colonia de Cristofer y el perfume suave de su esposa. Diana se revolcó un poco, rozando sus pechos contra las sábanas, sintiendo cómo los pezones se endurecían aún más con la fricción. "¿Se masturbará ella aquí también? ¿Pensará en él cuando lo hace?" La idea la encendió. Se colocó boca arriba, en el centro exacto del colchón, donde sus padres dormían abrazados. Con una mano, se acarició un pecho, pellizcando suavemente el pezón mientras la otra descendía por su vientre, hacia el calor que ya comenzaba a acumularse entre sus muslos. —Dios… —jadeó al sentir el primer contacto de sus dedos contra su clítoris, ya sensible. Cerró los ojos, imaginando que eran los dedos de su padre los que la tocaban, que era su voz la que susurraba cosas sucias al oído. Se imaginó que él entraba en la habitación y la ...