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Trío Familiar: Confesiones de una Hija - Parte 1
Fecha: 13/05/2026, Categorías: Incesto Autor: LaDiablita, Fuente: TodoRelatos
... piel. Al llegar a la cocina, abrió la heladera y tomó un vaso de agua, bebiendo con avidez mientras el líquido frío le recorría la garganta. Pero ni siquiera el agua logró apagar el fuego que aún ardía dentro de ella. "Quiero más…" Decidió volver al cuarto de sus padres. Esta vez, dejó la puerta entreabierta, pensando que así podría escuchar si llegaban. Pero en realidad, estaba tan absorta en su propio deseo que no prestaba atención a nada más. Se tiró sobre la cama boca abajo, hundiendo el rostro en la almohada de su padre, inhalando su aroma. "Huele a él," pensó, y esa sola idea hizo que un nuevo escalofrío de placer le recorriera la espalda. —Mmm… —gimió, rozando sus pechos contra las sábanas. Esta vez, su fantasía era más atrevida. Se imaginó a su padre y a su madre arrodillados frente a ella, cada uno chupando uno de sus pezones. La imagen mental era tan vívida que pudo sentir las lenguas cálidas y húmedas envolviéndolos, los dientes mordisqueando suavemente. —Sí… así… —susurró, llevando una mano a su pecho mientras la otra se deslizaba entre sus piernas. Se metió un dedo dentro de sí, arqueando la espalda al sentir cómo su cuerpo lo aceptaba con facilidad. Movía las caderas al ritmo de sus propios dedos, frotándose contra el colchón como si estuviera montando a alguien. —¡Dios, ¡qué rico…! —jadeó, perdida en su propio mundo. Mientras tanto, en la puerta, dos figuras observaban en silencio. Sus padres habían llegado hacía unos minutos, ...
... después de una cena perfecta que se había extendido por cuatro horas. Al escuchar los gemidos sofocados, habían subido las escaleras sin hacer ruido, curiosos por lo que estaba pasando. Y allí estaban, parados en el umbral, viendo cómo su hija se entregaba al placer con una intensidad que los dejó paralizados. Cristofer no podía apartar la mirada del cuerpo sudoroso de Diana, de la manera en que sus caderas se movían, de sus pechos aplastados contra la cama. Su esposa, a su lado, también observaba con una mezcla de sorpresa y fascinación. —No… no podemos interrumpirla… —susurró su madre, aunque su voz temblaba ligeramente. Diana, completamente ajena a su presencia, cambió de posición. Se puso de rodillas en la cama, la espalda arqueada, una mano en su pecho y la otra entre sus piernas. Sus gemidos eran más fuertes ahora, más urgentes. —¡Ah! ¡Sí! —gritó, acelerando el movimiento de sus dedos. El orgasmo la alcanzó como un rayo, sacudiendo todo su cuerpo. Sus músculos se tensaron, sus piernas temblaron y un grito desgarrador escapó de sus labios. En ese momento exacto, levantó la vista y los vio. Sus padres. Parados allí. Mirándola. —¡AHHH! —gritó, pero el sonido se entrecortó porque el placer aún la recorría. El shock fue instantáneo. Se puso de pie de un salto, sus pechos rebotando con el movimiento brusco, y corrió hacia la puerta. —¡Perdón! ¡Perdón! —gritó, esquivando a sus padres y saliendo disparada hacia su habitación. Entró como un huracán, ...