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Incesto y perversión (10) padre/hija
Fecha: 13/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos
... coger mientras tu esposa duerme. ¿No? Viejo degenerado. Las palabras le cayeron como balde de agua helada. Lulú no levantaba la voz. Pero lo que salía de su boca era pura dinamita susurrada. Mauricio miró automáticamente hacia el pasillo. El dormitorio que compartía con Virginia estaba ahí, a pocos metros. La puerta cerrada. Pero aún así, temía que su mujer oyera algo. Él balbuceó, intentando ordenar una respuesta. —Yo... lo que pasó entre nosotros... No pudo completar la frase. Fue ella quien soltó una carcajada que primero lo desconcertó, luego lo enfureció, y finalmente lo avergonzó, pues delataba que estaba hecho un imbécil. —No puedo creer que seas tan fácil —dijo su hija, con una sonrisa tan perversa como encantadora. Mauricio suspiró hondo, se pasó una mano por la cara, derrotado por esa mezcla de bronca y confusión. —Pendeja de mierda —murmuró—. Me asustaste. La agarró de la cintura y la atrajo hacia él. Lulú no ofreció resistencia. Se sentó sobre un muslo, dejando que sus piernas colgaran mientras pomposo culo se acomodaba muy cerca de la entrepierna de él. —¿Cómo me vas a asustar así? Pensé que de verdad estabas enojada —dijo él, con el rostro a centímetros del de ella. —Estoy enojada —respondió Lulú, sin pestañear—. ¿Me cogés y después no me das bola? Eso no se hace. Mauricio bajó la mirada, respiró hondo. Señaló hacia el pasillo con un gesto leve, como si no hiciera falta más explicación. Virginia estaba ahí. Y seguramente no ...
... dormía. A veces lo esperaba despierta, a oscuras, con una copa de vino y el cuerpo envuelto en una bata sexi, que lo invitaba a quitársela. A veces, en esas noches silenciosas, él entraba en el cuarto y la encontraba en la cama, con lencería erótica, labios pintados, lista para la guerra. Entonces hacían el amor. Lo hacían con la misma lujuria de hacía veinte años. En ese sentido, eran una excelente pareja. No tenían sexo todos los días, pero casi. Y sin embargo, ahora tenía encima a Lulú. Su verga ya se puso completamente dura. Llevó una mano a su muslo desnudo. Los rostros estaban muy cerca. Entonces se besaron. Fue un beso que no necesitó palabras, ni permiso, ni preámbulo. Simplemente ocurrió, con la fuerza de lo inevitable, con la ansiedad contenida de todo lo que no se habían permitido en los días previos. Lulú se acomodó en el regazo de su papá, por lo que inevitablemente sintió su potente erección en las nalgas. Eso la complació. Largó un suave gemido. Le gustaba que su papi se pusiera así de duro con tanta facilidad. Le encantaba tenerlo comiendo de su mano. Y había disfrutado mucho hacerlo sufrir al principio. El pobre no entendía de las cosas que era capaz de hacer sin sentir culpa ni arrepentimiento. En eso se sentía parecida a su mamá. Aún recordaba cuando fueron cogidas por esos dos adolescentes. Y cada vez que pensaba en eso, no podía evitar sentirse erotizada. No es que su mamá la calentara. Pero ver su espectacular cuerpo desnudo siendo profanado por un ...