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El círculo. Cap.36. El poder es una herida abierta
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... siempre ha empezado todo, hoy puede volver a empezar algo. Más aplausos. En la fila de líderes partidistas, algunos asentían con fuerza. Otros, más escépticos, tomaban nota. —Esta ciudad merece más que gerentes. Esta ciudad merece líderes que no le tengan miedo al amor, a la ternura, al conflicto. Líderes que abracen y que enfrenten. Que escuchen, que lloren, que decidan. Por eso estoy aquí. No para repetir slogans… sino para construir comunidad. Los rostros en el público estaban encendidos. Algunos con lágrimas. Otros con la esperanza de quien cree estar asistiendo al principio de algo. —Vamos a caminar cada calle. Vamos a reabrir los centros culturales, a multiplicar los comedores comunitarios, a dejar de criminalizar la juventud. Vamos a sacar los negocios del aire y devolverle el espacio al pueblo. Vamos a limpiar el gobierno sin perseguir a nadie, pero sin encubrir a ninguno. Se detuvo un segundo. —Vamos a demostrar que el poder no tiene que ser arrogancia. Que puede ser responsabilidad compartida. Que puede ser amor. La pantalla mostró en ese momento, como en cámara lenta: Damián, el atril, el público vibrando… y a su lado,Helena, que tomaba su mano. —Y por eso, aquí estoy. No solo como servidor público. Sino como hombre. Como futuro padre. Como alguien que cree en las segundas oportunidades. En los comienzos. En el círculo que se abre. En lo que podemos ser, si caminamos juntos. El aplauso fue largo. Profundo. No tanto por el contenido, que ...
... algunos apenas registraban, sino por la forma. El símbolo. La escena. Damián y Helena, tomados de la mano, al frente de una multitud. Un hombre que hablaba con voz suave, pero firme. Que no prometía milagros, pero ofrecía acompañamiento. La foto fue tomada desde todos los ángulos. Pero hubo una que circuló más: la del drone oficial. Una toma cenital donde Damián, con el brazo levantado y Helena de blanco, embarazada, lo sostenía por la cintura. La sombra de ambos proyectada en el templete. Atrás, miles de personas, algunas alzando las manos, otras los celulares. Al pie de la imagen, el sello:El nuevo rostro de la izquierda. Esa noche, en todos los noticiarios, Damián abría los encabezados. Algunos lo comparaban con un joven Cuauhtémoc. Otros, más cínicos, con un Kennedy tropical. Pero todos coincidían: había nacido una nueva narrativa. Y no era solo política. Erapersonal. __ La casa no tenía ningún letrero. Era una de esas propiedades amplias, antiguas, escondidas entre árboles retorcidos y bardas cubiertas de hiedra en una calle lateral de San Jerónimo. Desde afuera, parecía abandonada, pero en el interior —específicamente, bajo tierra— palpitaba algo más vivo que nunca: ambición, estrategia, traición. El sótano era grande, de techos bajos y paredes encementadas. Las luces eran tenues, rectangulares, clavadas al techo como bisturís. El aire estaba saturado de tabaco caro, café oscuro y ansiedad controlada. Una mesa larga de madera dominaba la sala, cubierta ...