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El círculo. Cap.36. El poder es una herida abierta
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... sistema. —Perfecto —dijo Serrano—. Y que parezca que vienen de dentro del partido. Como si fueran decepcionados. Queremos que la narrativa lo hunda desde adentro, no desde afuera. Valeria no levantó la vista, pero agregó: —Y mañana soltamos el primer rumor: que lo están inflando para dejarlo caer. Que es el alfil de sacrificio para blindar a Abril. Si eso prende en las bases, él va a tener que dividirse entre desmentir y defender. Y cuando alguien se defiende… ya perdió. Serrano sonrió. Esa sonrisa que no enseñaba dientes, sino cálculo. Había algo perversamente elegante en la escena: padre e hija librando una guerra sin declararla. Ambos vestidos de modernidad, ambos con discursos progresistas, ambos usando el lenguaje del cambio para incendiar la casa desde el sótano. Pero solo uno sabía que esta no era una elección. Era una vendetta. Y Valeria… no solo sabía. La estaba diseñando. Esa noche, cuando salieron de la casa, el cielo de la ciudad seguía cubierto de nubes bajas, cargadas. Pero bajo tierra, en San Jerónimo, había comenzado la tormenta. __ El restaurante no tenía letrero. Solo una cortina de terciopelo oscuro y una pequeña campana que sonaba apenas cuando alguien empujaba la puerta. Estaba escondido entre una tienda de jabones artesanales y una boutique de zapatos italianos, en una calle discreta de Polanco. El tipo de lugar donde las cámaras no entraban, donde los meseros hablaban poco y donde los ventanales no daban a la calle, sino a un ...
... jardín interior silencioso como un secreto. Abril llegó puntual. Vestía sobrio: pantalón negro de tiro alto, blusa sin mangas color perla, abrigo largo en tono carmesí apagado. Traía el pelo recogido con una pinza de carey, la mirada limpia y sin maquillaje, y el teléfono apagado en el bolso. Entró con ese andar suyo, elegante pero sin esfuerzo, el de quien no necesita ser vista para imponerse. La condujeron directamente al reservado del fondo, una mesa baja, flanqueada por biombos de madera clara y tapices japoneses. Regina, la presidenta, ya estaba sentada. Traía un vestido gris liso, sin joyas. Una copa de vino blanco frente a ella, intacta. La luz la tocaba solo de un lado, dejando el otro en sombra. Esa era su manera de estar en el mundo últimamente: a medias, contenida, consciente de cada mirada. Abril se sentó sin protocolo, como quien no necesita pedir permiso. —Gracias por venir —dijo Regina, sin sonrisa. —No había opción —respondió Abril, sin soberbia. El mesero llegó con el menú, pero ambas lo rechazaron con una mirada breve. Ya sabían lo que iban a ordenar, aunque no lo comerían. El encuentro no era para eso. A veces, la comida era solo un pretexto para mantener las formas. —¿Tú lo sabías? —preguntó Regina, directo al centro, sin girar alrededor. —Lo confirmé esta mañana —dijo Abril—. Serrano cerró con la Confederación de Cámaras. Lo operó un grupo de Monterrey, pero el dinero viene de Guadalajara. Lo van a presentar como sin partido, pero ...