-
El círculo. Cap.36. El poder es una herida abierta
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... placer y disociación. Frente a ella, un tipo sin nombre —tenis viejos y sucios, chamarra falsa de piel— terminaba de empacar algo en una bolsita, meticulosamente. —Otra, flaca. La última, ¿va? Ximena asintió. Su lengua era un trapo. Tenía las pupilas dilatadas, pero los ojos muertos. Extendió la mano. Le pusieron el papel sobre la palma. Lo dobló. Se lo llevó a la nariz. Un estallido interno. Una sacudida. Luego…todo se volvió miel espesa. Otro tipo —desconocido, joven, sucio, con una cadena de plástico en la muñeca— se acercó. Le tocó los senos. Los apretó con una mano, primero el derecho y luego el izquierdo, con fuerza. Ximena no reaccionó. Ni lo miró. Solo sonrió, sin enfoque. Él aprovechó. Le pasó la mano por debajo de la blusa. Nada. No un gesto. No una palabra. Como si ella ya no estuviera ahí. Ella sacó el teléfono. Le temblaban los dedos. Lo puso en modo selfie. Se encuadró como pudo: rostro pálido, ojos entornados, lengua apenas afuera. Detrás de ella, el baño como un campo de guerra. Presionó el botón. La subió.Instagram. Historias.Le puso un emoji de corazón negro. ...
... Nada más. El celular le cayó de la mano segundos después. No sonó. Solo quedó en el piso, vibrando levemente. El tipo que la había tocado se alejó. Otro, más callado, más viejo, se acercó por detrás. Undealer silencioso. La observó. La analizó. Ella tenía los brazos colgando, la cabeza ladeada, la piel brillante por el sudor. Estaba viva. Pero apenas. El dealer vio la cadena de plata en su cuello. Una delgada, con un dije diminuto que decía “Ortega”. Se la quitó con cuidado, sin sacudirla. La deslizó, como si se tratara de una serpiente dormida. Ximena murmuró algo. Un nombre. O tal vez solo aire. El hombre la miró una vez más. Luego se fue. La luz del foco seguía parpadeando. El lavabo goteaba. El teléfono seguía vibrando en el suelo. Nadie más entró. Nadie más preguntó. Ximena seguía ahí. Su cuerpo… todavía estaba. Pero ella, la hija del candidato, la heredera del relato, la cara bonita de la nueva izquierda, se había ido hacía rato. Y no había nadie esperándola del otro lado. Nadie. Solo su historia. Y la sombra que ella misma escribió. Con polvo, con piel, con olvido.