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La propuesta (7)
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... hasta el agua. Forcejearon en la piscina, nos deleitaron con una pequeña lucha y terminaron comiéndose la boca ajenos a nuestras miradas. ―¡Muy bien, Cayetana! ―le susurré en el oído a mi chica. ―Muy bien, ¿por qué? ―Por no haber dicho nada y por estar tranquilita. ¡Que hagan lo que quieran! ―Sí, he decidido no enfadarme. ¿Que quiere estar en tetas como una zorra?, pues me da igual, aunque no me gusta que lo haga delante de ti. ―Por mí no te preocupes, prefiero las tuyas mil veces, ja, ja, ja… ―¡Muy gracioso! ―Aunque a lo mejor el que se tiene que poner celoso soy yo, ¿o te crees que no me he dado cuenta de cómo le has mirado el paquete al premio nobel? ―Sí, buffff, no he podido resistirlo, es que está tan buenorro, y con esa cadena, mmmm, me derrito, ¡menudo guaperas!, ¡nos tiene a todas loquitas!, ja, ja, ja… ―Ja, ja, ja, sí, sí, muchas bromas, pero tiene pinta de ser un buen cabronazo… ―Eso no te lo discuto… y míralos, ya solo les falta ponerse a follar también en la piscina. ―¡Calla, no les des ideas! ―No creo que lo hagan, ¿no?, buaggh, ¡menudo asco!, ya no me volvería a meter al agua… ―Pues tal y como están, no creo que les falte mucho…, parece que está a punto de metérsela… ―¿Tú crees? ―Joder, mira cómo se agarra tu hermana a su cuello. Yo creo que sí… ―Tírate al agua o acércate para que se separen o se corten un poco. Estoy aguantando bastante, pero esto ya no, eh… ―Paso, paso, ¡qué vergüenza! ―¡Rajado! ―Y ...
... Cayetana terminó la cerveza y se levantó en dirección a la piscina. ―¿Vas a meterte, hermanita? ―Sí, hace mucho calor ―dijo mi chica, que al ver que la parejita se separaba se giró hacia mí y me guiñó el ojo. Me gustó ver a Cayetana acercándose a la piscina con el biquini de su hermana, y Álex hasta salió del agua y se sentó en el bordillo para verla bien. Marta se quedó debajo de él y mi chica finalmente cambió de opinión y solo se pegó una ducha. Los tres nos recreamos en ese instante, con el agua cayendo por el pelo de Cayetana, que echó la cabeza hacia atrás y refrescó su cuerpazo durante un minuto ante la atenta mirada de todos. Volvió conmigo, me arrebató la lata y la vació de un par de tragos antes de sentarse otra vez delante de mí. No solía ser normal que Cayetana bebiera alcohol (en alguna fiesta con sus amigos, pero de manera ocasional, y nunca en familia). Yo apenas la había visto dos o tres veces un poco contentilla. Y aquella tarde es verdad que la temperatura invitaba a tomar una cerveza; pegaba fuerte el calor en la piscina y Cayetana abrió las piernas y se recostó sobre mí. ―Te toca ahora un masaje... ―me pidió. Mis manos fueron inmediatamente a sus hombros y le di un beso en la mejilla. ―Me encanta esta Cayetana, has pasado de ellos y ahora tu hermana está que rabia al ver que no te molesta que esté sin la parte de arriba del biquini ni enrollándose con su novio en la piscina… ―¿Tú crees? ―Seguro. Marta se levantó y pasó delante ...