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La propuesta (7)
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... hermana, deberías relajarte… ―Ni que lo digas y ya sabes cuál es la mejor manera de hacerlo ―suspiró moviendo las caderas de lado a lado. ―¿No me digas que te apetece ahora? ―Sí, pero prefiero no hacer nada, estos se han ido hace media hora y si solo bajan a comprar no creo que tarden en volver. No quiero que nos pillen…, ya sabes… ―A ellos les ha dado igual que estuviéramos o no en casa… ―Sí, pero nosotros no somos como ellos. Hay que tener un poco más de clase y educación. ―Pues es una pena, porque solo con tenerte así encima me has «alegrado» el día… ―¡Idiota!, que me bajo, eh… ―No, noooo, sigue con el masajito… Menos mal que no nos metimos en la habitación, porque Álex y Marta regresaron diez minutos más tarde. Traían doce latas de cerveza, un par de pizzas, tarta helada, patatas y una botellita de crema de orujo. Cayetana ni se inmutó y siguió sentada sobre mi espalda, metiéndome los dedos en el omoplato, cuando Álex y Marta salieron al patio con cuatro cervezas en la mano. ―Las hemos traído fresquitas… ―anunció Álex dejando dos a nuestro lado sin preguntarnos si nos apetecía. No quisimos hacerles el feo y me tocó cambiar de postura y sentarme en la hamaca para tomarme la cervecita. En la hamaca de al lado, Marta se sentó detrás de su novio, se quitó el sujetador con naturalidad y se quedó en topless, acariciando la espalda de Álex, que solo llevaba puestas las bermudas hasta las rodillas y su ridícula cadena al cuello. Parecían ...
... un chulo y su putita. Cayetana pasó de decirle nada a su hermana porque estuviera medio desnuda y se controló antes de tener otra bronca con ella. El ambiente en la piscina era relajado y dejó que Marta tomara el sol con sus pequeñas tetas al aire. Total, yo ya se las había visto y no ganaba nada con decirle que se tapara. Solo tener otro discusión. Y yo, sentado detrás de Cayetana, aproveché y me fijé en el cuerpo de Marta sin que mi novia pudiera verme. Ambos nos miramos y ella levantó las cejas con una sonrisilla maliciosa, para luego besar el hombro de su novio, pasar las manos hacia delante y acariciar su abdomen. Los dedos de Marta recorriendo los abdominales de Álex le provocaron una erección instantánea, y al mierdecilla no se le ocurrió otra cosa que recostarse hacia atrás, lo que hizo más patente la empalmada que llevaba. La facilidad que tenía Marta para levantar pollas era todo un don. Y cuando Cayetana, con la lata de cerveza en la mano, miró a la derecha, se encontró con el tremendo bulto que marcaba Álex recostado en la hamaca. ¡Era exageradísimo!, aunque esa vez no pareció importarle, incluso se recreó con esas vistas unos segundos más de la cuenta. Yo imité a Marta y masajeé su espalda y su ombligo, y para mi sorpresa, Cayetana se dejó hacer. ―¿Nos damos un baño? ―preguntó Marta a su novio. ―Sí, vamos… ―Espera, cógeme. ―Y cuando los dos se pusieron de pie, Marta pegó un brinco y se enganchó a la espalda de su novio, que la llevó a burro ...