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La propuesta (7)
Fecha: 15/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: economista1, Fuente: TodoRelatos
... ella me lo impidió y me pidió que siguiera en la misma postura. A mí me daba mucho corte que me viera así y de repente sentí sus dedos colándose por el pantalón corto hasta que llegaron a mi polla y posó una mano justo allí, por encima del calzón. ―¡¡Ey, ey, ey, Marta!!, ¡¡¿qué haces?!! Abrió la palma de la mano y abarcó mi paquete, palpando también los huevos, para luego cerrar el puño y apretarme todo el tronco. ―Esto es por lo del coche… ―susurró comenzando a mover la mano arriba y abajo. ―No, no, Marta, ya te dije que aquello fue un malentendido…, lo siento…, por favor, para, para… ―Sí, sí, ya, un malentendido. ―y se acercó a mí y pegó su cara a la mía. Noté su aliento cálido en mi mejilla y mi cabeza me martilleaba sin parar, pidiéndome que no me dejara hacer eso, que aquello solo podía traerme problemas, y muchos. Solo estábamos ella y yo en medio del campo y negué con la cabeza, rogándole a Marta que se detuviera, y hasta bajé la mano y aprisioné la suya contra mi polla. ―No, no, Marta, esto no está bien… ―Es una tontería, solo te estoy aliviando tu lesión. Será nuestro pequeño secreto, bueno, el segundo más bien… ―No, no, para, estate quieta… ―¿No me vas a dejar? ―preguntó estrangulándome la polla con más fuerza y volviendo a subir la mano. ―Aaaaah, para, joder, paraaaaa ―le pedí soltándola y recostándome en el suelo―. No, joder, Marta, no me hagas esto… Sentí su mano subiendo y bajando por todo mi falo, pajeándome por encima del ...
... calzón con delicadeza, con una maestría impropia de su edad. Yo gimoteé implorando que se detuviera, se lo rogué muchas veces, pero ella sonreía de manera perversa, con su coleta de Lolita y los coloretes encendidos por el esfuerzo de la carrera. ―¿Ya estás mejor? ―Noooo, noooo, joderrrr, aaaaah, paraaaa, paraaaaa… ―¿Qué te pasa, Jorge?, ¿es que no te gusta?…, pues yo creo que sí… ―Y me la apretó para comprobar lo dura que la tenía. Miré hacia ella y vi su muslo desnudo colándose por debajo de mi pierna y no lo pude evitar, se lo acaricié con timidez, disfrutando de su firmeza y lo suave que lo tenía. Ella cerró los ojos y se le puso la carne de gallina. Me la estranguló con más fuerza e incrementó el ritmo de su paja. Yo subía y bajaba la mano por su pierna hasta que llegué a su coño, y entonces se lo toqué por encima del pantalón, pero Marta me retiró el brazo e hizo que reposara mis dedos en su muslo. ―Shhh, déjame a mí… ―¡Marta, Marta, mmmmm! Aceleró la velocidad con la que abría y cerraba su puño, centrándose sobre todo en mi capullo, y, cuando sintió que estaba a punto de eyacular, bajó la mano y me la estranguló por la base. Esto frenó en seco mi inminente corrida, pero me la puso más dura si cabe. ―Te dije que me debías una por la del coche… ―Y la muy zorra sacó la mano de mi entrepierna, dejándome a medias―. Encima de que llegas lesionado, no quiero que vuelvas a casa con todo empapado, ja, ja, ja… ―¡Joder, joder! ―resoplé echando la cabeza ...