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Mi dócil sobrinito bebé V (o simplemente Caramelo)
Fecha: 16/05/2026, Categorías: Fetichismo Gays Sexo en Grupo Autor: Cairo, Fuente: SexoSinTabues30
... calentaba mucho cuando hablaba haciéndose más el bebé aun, lo abracé con todo mi cuerpo, me puse encima casi aplastándolo con mi peso y empecé a bombear muy duro, casi saltando encima, llegué a sacar el pico completo hasta meterlo de nuevo, incluso pude sentir mi propia verga en su pancita al sujetarlo con mi mano. Después de un largo rato dejé mis mokos en la corrida más espectacular que recuerde, mi Caramelo quedó exhausto, con su culito completamente lleno de mis leches. Pensé que Caramelo tardaría en recuperarse, pero apenas unos minutos después empezó a dar saltitos en la cama y a reírse de todas las tonterías que hacía, saltaba como una cabrita del cerro, pero completamente desnudo. Me hacía tan feliz ¡Cómo amaba a mi Caramelo! Yo seguía haciendo mi vida normal, pero mi mente se había abierto y estaba con las antenas muy sintonizadas ante cualquier estimulo, veía sexo en cada cosa, por todas partes, cosas que antes pasaban desapercibidas, ahora se exponían con otra percepción, todo un mundo escondido. La gente respira y transpira sexo, lo esconde y lo disimula, pero había aprendido a verlo y también me sentía expuesto a los demás, cuando salía con Caramelo podía ver en sus miradas que adivinaban lo que hacía con él, eso me excitaba y aprovechaba de lucir a mi niño lo más que podía, en el parque, en el centro comercial y en todas partes. En esos paseos estaba, mirando a los personajes que deambulan sin aparentemente nada que hacer, pero cada uno con un ...
... propósito. En el parque intercambian miradas, exponen sus pasiones con los ojos, sus deseos de sexo ante los demás, que responde también con miradas por un “de acuerdo” Se tocan sutilmente la entrepierna y mojan sus labios con la lengua. Todo ese espectáculo me tenía muy duro que me senté un rato sobre la hierba y posé a Caramelo encima de mí, nada anormal de un padre que descansa con su hijo, pero en realidad estaba apretando mi pico contra su culito y el niño lo disfrutaba pegando pequeños brincos y restregando con sus nalguitas el trozo de carne que ya había aprendido a comerse. Más de un vago y algún papá que paseaba también con su hijo se dieron cuenta, me lo dijeron con los ojos y yo asentí con los míos. Regresé en la tarde después de cerrar la pastelería ya que este parque quedaba relativamente cerca, aunque alejándose de la ruta de regreso a mi casa, pero algo me atraía a ir a ese lugar, con las sombras de la tarde que se apresta a transformarse en noche, cambia la visión de todos, los faroles se alejan de algunos recovecos y algunas siluetas se difuminan. Me quedé viendo un rato a dos tipos medio mal agestados, de unos 25 años, como delincuentes con esa mirada desafiante y provocativa, lo que me enganchó de ellos es que eran muy atractivos, con unas facciones duras y varoniles, creo que los había divisado antes cerca de la pastelería y me había causado cuidado por su aspecto, temí en su momento que fueran asaltantes. Estos tipos miraban fijamente hacia un sector y ...