1. Mi dócil sobrinito bebé V (o simplemente Caramelo)


    Fecha: 16/05/2026, Categorías: Fetichismo Gays Sexo en Grupo Autor: Cairo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... comentaban entre ellos, como si planearan algo, se miraban y gesticulaban y volvían a mirar a su objetivo, que desde donde yo estaba no alcanzaba a ver. Me corrí disimuladamente para descubrir que miraban y tuve que contener mi sorpresa, estaban intercambiando miradas con mi José Carlos, quien apoyado en un árbol les sonreía y los provocaba manoseándose el cuerpo, sobre todo las nalgas, disimuladamente para el resto, pero muy obvio para estos tipos, quienes antes de marcharse le hacen un gesto para que el adolescente de dieciséis años los siga.
    
    No podía creer que mi José Carlos llegara a ser tan puto, de andar buscando hombres en la calle y que hace solo un momento se despidiera de mí, es cierto que estos días no habían sido tan intensos, pero no habíamos dejado de lado unas arrancaditas en mi oficina, incluso en una bodeguita en la trastienda, quizás para el era poco o quizás mi adolescente de verdad era insaciable. Como sea, verlo ahí me provocaba sensaciones encontradas, celos, ganas de protegerlo, pero especialmente mucho morbo, debo reconocer que siempre voy a aceptar con gusto las perversiones que vayan haciendo y descubriendo mis amores, ahora José Carlos y mañana Caramelo. Me arriesgué a seguirlos para ver donde iban. Pasado una calle que bordea el parque había unas murallas en un peladero que yo no había visto en la cual se metieron esos individuos y José Carlos. El lugar era muy lóbrego y olía muy fuerte, olor a sexo, a orines de hombres. Pronto se fueron ...
    ... descubriendo figuras que a estas horas eran mas sombras que nada, figuras que deambulan con paso cansino, que se escondían y aparecían, que se contorneaban y provocaban. Pude distinguir la silueta de José Carlos rodeado por los dos hombres que lo tenían arrinconado, me puse a una distancia para observarlo. Ellos habían entrado en un evidente juego sexual, las manos grandes de sus amantes lo recorrían por completo, metiéndose entre sus piernas y sus bocas le comían el cuello y la nuca mientras él se entregaba a ese magreo contorneándose entre los cuerpos de los hombres que le ganaban en contextura y estatura, como era de esperarse de solo un adolescente. Otros hombres empezaron a rodearlos para disfrutar del espectáculo, todos con sus vergas afuera masturbándose, yo también me acerque más y también había sacado mi verga que estaba durísima y deseosa de ser comida, no paso ni un minuto cuando un par de lenguas se ocupaban de ella, eran un pendejo apenas mayor que José Carlos y otro ya mucho más mayor, que fácilmente podría ser el papá.
    
    Me apoye en una pared sucia para no perder el equilibrio ante las arremetidas de mis mamadores desconocidos y para ver el espectáculo que estaba dando José Carlos, quién ya estaba medio desnudo, sin camiseta y los pantalones a los tobillos y agachado chupando uno de los picos mientras el otro le habría con los dedos su esfínter. No tardaron mucho en tenerlo completamente clavado por la garganta y el culo, podía ver la piel suave de mi adolescente, ...