1. Mi experiencia sexual en la cárcel (1)


    Fecha: 16/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: Bishops, Fuente: CuentoRelatos

    Voy a contar mi experiencia sexual con un preso en la cárcel. En realidad, con tres presos. Es una historia que me acongoja mucho, por varias razones, pero creo que volcarla en este relato me ayudará a superarla.
    
    Mi nombre es Vicky, soy argentina y tengo cuarenta y seis años. Soy masajista profesional. Soy viuda y tengo dos hijos. Tuve a Elián a mis diecinueve. Su padre, Ariel, era un vendedor de autos, quince años más viejo que yo. En ese entonces, yo trabajaba en su concesionaria. Ahí me preñó. Me acuerdo que me ponía en la parte trasera de los autos y me daba sin parar. Yo no tenía mucha experiencia sexual. Además, intuía que la única forma de conservar mi empleo era consintiendo todos los deseos de Ariel.
    
    Pues bien, no podía estar más equivocada; cuando quedé embarazada Ariel me echó y nunca se ocupó de Elián. Yo tuve que seguir sola a cuestas. Gracias a dios conocí a Jorge, dueño de la despensa de mi barrio. Con él empecé una relación de verdadero amor; tuve con él a mi otra niña, Jenny. Jorge nunca hizo diferenciaciones entre Elián y Jenny; siempre trató a mi hijo como si fuera suyo. Pero después vino un duro golpe de la vida: Jorge murió. Él estaba muy enfermo del corazón y no soportó. Eso fue un gran golpe para mí y, sobre todo, para Elián.
    
    Elián abandonó el colegio e incursionó una senda licenciosa. Vivía de juerga, vivía en la calle, rodeado de gente peligrosa. Él siempre me decía que no andaba en nada raro. Yo confiaba. Era un buen chico. Pero su ...
    ... entorno lo envolvió y lo llevó por el mal camino. Uno de mis clientes, a quien hacía masajes, le había conseguido un trabajo como seguridad en un supermercado. No me costó mucho convencerlo. Después les contaré mis historias como masajista (muchas de ellas no me enorgullecen).
    
    En una tarde aciaga, Elián cayó preso. Quiso orquestar con un compañero un robo al supermercado en donde trabajaba, pero algo falló. Mi hijo sabía los horarios y los movimientos del lugar y estaban vaciando un cargamento de electrodomésticos que había llegado. Pero alguien vio, alguien oyó, alguien habló… Tres patrulleros llegaron y se los llevaron. Lo procesaron e imputaron como jefe de una asociación ilícita, pero lo terminaron condenado por robo en banda. Le dieron 5 años de efectivo cumplimento.
    
    Para mí fue un gran golpe. Mi hijo preso era lo último que quería. Me destrozó. Al principio no quería hablarle. Estaba sumamente enfadada. Estuve sin hablarle mucho tiempo, todo lo que duró la investigación y el juicio. Una tarde, él se comunicó conmigo. Me dijo que me extrañaba, que estaba arrepentido. Imploró mi perdón. Me confesó, no sé si bajo el disfraz de una excusa, que sólo lo había hecho para ayudarme; odiaba mi trabajo y pensaba así poderme ayudar para que yo deje esa vil profesión.
    
    Esa llamada mudó mi pensamiento. Era mi niño y yo tenía que estar ahí para él. A la semana, decidí ir a verlo. Estaba preso en una unidad del servicio penitenciario de la localidad de Moreno, no lejos de casa. Me ...
«1234...»