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Siempre en Marcha Parte 4
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... silencio, aunque dentro de él todo parecía girar con una fuerza inesperada. Andrea se movía en su regazo, y la cercanía —tan simple en apariencia— le removía algo más que ternura o protección. Era una tensión que no quería sentir, pero que ahí estaba, instalada sin permiso. El cuerpo a veces reacciona sin esperar la aprobación de la mente, y eso, para él, era una fuente nueva de vergüenza y desconcierto. Sintió el calor subirle por el cuello y, por un momento, deseó que nadie notara nada. Esa sensación física, involuntaria, casi traicionera, lo hizo moverse sutilmente, incómodo, y mirar como las nalgas profanadas de su hermana menor se movían sobre él. Una erección esperada, lo enfrentó a sí mismo como pocas veces antes. No por el deseo, sino por el miedo a lo que su propio cuerpo podía reflejar. Andrea, perceptiva como siempre, bajó la mirada. No dijo nada. Se movió más notoriamente, sin el cuidado de los presentes. Lorena, al observarlos, sintió un escalofrío. No por lo que veía, sino por todo lo que estaba ahí, flotando, contenido. Sabía que había grietas nuevas que ni siquiera el amor materno podía sellar del todo. Pero también entendía que su tarea, ahora más que nunca, era guiar, cuidar, y no mirar hacia otro lado. Lorena, con los ojos vidriosos por el agotamiento y el vino de la noche anterior aun corriéndole por las venas, se dejó caer con torpeza en el sofá. Había algo en su mirada que parecía querer decir algo, pero no encontraba fuerza suficiente para hacerlo. ...
... Observó a Andrea sentada sobre Samuel, con Sofía en sus brazos tan libidinosos, tan gráficos, tan… unidos. Los miró unos segundos, ladeó la cabeza con lentitud, y en tono entre broma y desaliento —como quien no sabe si lo que dice es una provocación o una confesión de derrota— soltó: —Parecen más pareja que hermanos. El comentario cayó como una piedra en el agua. Andrea bajó la mirada, Samuel se tensó. Nadie respondió. Y Lorena, por un instante, pareció despertar del trance en el que estaba. Su expresión cambió. Ya no era pícara ni burlona. Era… vacía. —Ay, perdón… —susurró, llevándose una mano a la frente—. No dormí nada. No debí decir eso. Es el cansancio, y todo esto… me está pasando por encima. —No pasa nada mamá —dijo Samuel, con una sonrisa que intentaba ser natural pero le temblaba en los bordes—. ¿Por qué no vas a la habitación de Mateo a ver si ya despertó? —le dijo a Lucas, señalando con el dedo. Él parpadeó, desconcertado. No supo qué responder. Su cuerpo, mantenía una erección semi infantil, comenzó a tensarse. —Mira —continuó Samuel, tratando de suavizar la atmósfera—, hagamos algo… ustedes deberían ir a descansar. Se lo merecen. Yo me ocuparé de lo que haga falta por ahora. Se hizo un pequeño silencio antes de que añadiera: —Solo quiero preguntarles algo, ¿van a volver a salir? —su voz era más baja, como si temiera la respuesta—. Creo que entiendo lo que me han dicho. Y no las juzgaré más… lo prometo. Luego, como queriendo reafirmar sus palabras, se acercó un ...