-
Siempre en Marcha Parte 4
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... en convertirse la puta que su madre era. Al principio, estaba asustada, eso era innegable. Luego, aquellos hombres comenzaron a encontrarse con ella más allá del deseo, a cambiar su vida y a jugar con ella. Pero para Sofía, esa noche en que Andrea había decidido acompañar a su madre sería una presencia gris en medio de lo que hasta ese momento eran días luminosos. Samuel no la salvó —porque nadie salva a nadie del todo—, pero le enseñó que también se puede vivir sin miedo a sentir. Para Samuel y sus hermanos , que habían crecido en un hogar económicamente estable, con una madre que valoraba el respeto, el estudio y la empatía, lo que vivieron en los meses posteriores marcaría un antes y un después en sus vidas. Las noches traerían consigo una sensación de tragedia inexplicable, un eco de incomodidad que ni el tiempo ni la razón lograrían disipar del todo. Lorena también tenía una relación sólida con todos sus hijos. Y no solo con ellos, sino también con el entorno que los rodeaba. Se mantenía cercana a los profesores, a los directivos, a los amigos. Su casa siempre estuvo abierta para las conversaciones, para el acompañamiento y el consejo. Por eso, esa noche que todo cambió, no tardó en preocuparse. Ernesto, quien la penetraba con firmeza, a pesar de su posición dominante, siempre había sido tranquilo, disciplinado y respetuoso, pero reaccionaba con irritación ante la duda, desafiaba su moralidad, perdía el interés en nimiedades. Las discusiones en casa de Lorena, ante su ...
... ausencia y la de Andrea esa noche se volvieron álgidas, entre Samuel y Lucas, quien tenía la edad suficiente para comprender, a diferencia de Mateo y Sofía. El nombre de Andrea no tardó en aparecer como un punto de tensión constante. Los hermanos se cuestionaban con firmeza pero sin agresividad, intentando entender qué tenía su madre en mente para permitir que Andrea la acompañara. Tras horas de discusiones y silencios incómodos, finalmente Lucas se durmió, también Mateo. Pero Sofía no había logrado pegar el ojo y ahora conversaba con Samuel intentando aparentar más madures de la que su pequeño cuerpo podía aguantar. Ernesto, un hombre de 35 años, alto, delgado, de aspecto reservado y siempre bien vestido, aunque con un aire distante, casi impersonal. Había llegado a la ciudad apenas tres años atrás, y desde entonces, según él, se encargaba de cuidar y acompañar un pequeño club familiar heredado. Cuando Lorena conoció a Ernesto una tarde de miércoles, buscando respuestas en un hombre al que su esposo había conocido en vida, no pretendía que su vida cambiara como lo había hecho, pero si estaba dispuesta a buscar una salida ante las dificultades económicas que comenzaban a agobiarla. Sin embargo, lo que ocurrió en esa reunión fue algo que nunca logró contar del todo, hasta ahora. Ernesto la recibió en una pequeña oficina en el centro, no en su casa, ni en el club. Desde el primer momento impuso un ambiente tenso, aunque disfrazado de cortesía. Su tono era suave, casi amistoso, ...