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Siempre en Marcha Parte 4
Fecha: 17/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... irme y al mismo tiempo… no poder moverme. Como si algo en mí dijera que eso también era mío. Que ese lugar, ese contacto, ese cuerpo, incluso sus penes, eran parte de una escena que ya estaba escrita. Y que, en algún punto… yo había aceptado actuar en ella. Samuel apretó los puños. No porque se sintiera traicionado por Andrea, sino porque algo en su relato le partía el alma. Porque no se trataba solo de lo que había pasado. Se trataba de lo que había dejado dentro de ella. De lo que aún no podía sanar, porque seguía siendo confuso, porque incluso ahora… dolía desear. Lorena no dijo nada. Pero sus ojos, húmedos, hablaban de una culpa que no encontraba consuelo. El murmullo de voces apenas contenidas en la sala comenzaba a llenar la casa de un tipo de tensión distinta: esa que se siente más en el pecho que en los oídos. Fue entonces cuando Sofía apareció, descalza, con su pijama de nubes y el cabello enredado, arrastrando su cobijita preferida. Frotándose un ojo, se detuvo a mitad del pasillo, como si algo en su pequeño cuerpo intuyera que no era un domingo cualquiera. —¿Mami? —preguntó, con esa voz infantil que aún no conoce del todo el miedo, pero que empieza a entender el silencio. Andrea se levantó de inmediato y fue hasta ella, dejando a la vista de Lorena la erección de Samuel. La alzó con cuidado, la abrazó más fuerte de lo necesario. Sofía, sin comprender, se dejó llevar por ese cariño repentino. —Sí, ya estamos todos —le susurró, besándole la frente. Lorena aparto ...
... la vista de la verga de su hijo sin decir nada, miró a Sofía desde el sofá, sus ojos oscurecidos por el cansancio y la culpa, pero al ver a Sofía sintió un golpe de realidad: era por ella, por todos ellos, que había cruzado esa línea. ¿Pero hasta qué punto se justificaba haberlo hecho? Andrea desvió la mirada. No podía sostener la inocencia de su hermanita sin quebrarse. Lagrimas cayeron por sus ojos mientras la simplicidad de otra mañana de domingo iniciaba, pero cada gesto estaba atravesado por una carga emocional nueva, invisible, que ninguno de los adultos sabía aún cómo nombrar. Sofía se acurrucó entre los brazos de su hermana, mientras ella volvía a sentarse en el regazo se su hermano, acomodando su pene justo en medio de sus nalgas y sin mirarlo ahora. Andrea, se movía intencionalmente, como si quisiera sentir algo que no sabía cómo enfrentar. Lorena se inclinó un poco hacia adelante, los observó… y por primera vez en mucho tiempo, deseó volver atrás. No a cambiar lo que pasó, porque ya no podía. Sino a abrazarlos antes de que todo cambiara. —Hoy no quiero que salgamos —dijo Lorena, apenas audible—. Quiero que nos quedemos juntos. Aquí. Aunque no sepamos cómo hablar de lo que nos pasa. Samuel asintió mientras un gemido salía de su boca. Lucas, que ahora entendía lo que estaba pasando también mostraba una erección en su pantalón. Nadie dijo nada más. El reloj avanzaba lento, y la lluvia seguía golpeando los vidrios con una constancia casi ceremonial. Samuel gemía en ...