1. Habitación compartida en el hostal I


    Fecha: 18/05/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos

    ... español? —respondí, ahora dejando el móvil a un lado—. Buenos días.
    
    —Am, un poco... —Y soltó una risa. "Qué sexy suena", pensé—. Soy Tobiah, pero puedes llamarme Tobby si quieres. ¿Y tú?
    
    "¿Tobby? Así tenía yo un perro...". Lo pensé, pero no lo dije. En su lugar solo respondí al saludo y le pregunté qué hacía por la ciudad. Estoy seguro de que me contó de dónde era y el motivo de su visita. Incluso me suena algo de que había tenido problemas con otro hotel o una cosa así. Pero lo cierto es que no recuerdo los detalles. Admito que no estaba concentrado en lo que decía, sino en las curvas de su pecho. Tenía unos buenos pectorales, voluminosos, con pezones anchos. El resto de su cuerpo lo había cubierto con la almohada, aunque podía ver parte de sus piernas cruzadas sobre el colchón. Seguí explorando su cuerpo con la mirada. Me fijaba en sus hombros relajados, volvía al pecho... Mi boca hablaba, pero mi cabeza no estaba conectada al discurso. Hasta que escuché una petición.
    
    —¿No tendrás un...a type-C charger? —Nuestras miradas se encontraron. Disimulé sosiego—. Creo que perdí el mío en el avión. No lo encuentro.
    
    Sonreí y asentí con la cabeza mientras me impulsaba para saltar de mi cama y caer de pie.
    
    —Debo tener alguno extra en mi maleta —respondí, abriendo mi casillero. Luego me acerqué hasta su cama para dárselo.
    
    Él ya no tenía la almohada. La había puesto en la cabecera y también había doblado las sábanas, que ahora descansaban a un lado suyo. Mis ojos ...
    ... estaban a la altura exacta de su entrepierna, pero no cedí a la presión. Extendí la mano mirándole a la cara.
    
    —Aquí, toma.
    
    —Thank you so much,bro! —dijo efusivamente con una linda sonrisa—. ¡Eres el mejor!
    
    —Nada, tú pídeme cualquier cosa que necesites. —Y aquello, aunque él no lo supiera, no era solo una frase de cortesía.
    
    —Lo haré, lo haré. Amigos.
    
    Y me extendió un puño. Yo correspondí al gesto y me reí. Él también soltó una risilla mientras conectaba su teléfono. Me gustaba aquel ambiente de camaradería que se había generado entre los dos. No era pesado ni tenso. No me sentía alerta, como casi todas las veces en las que intentaba ligar. Por el contrario, lo sentía como un colega más, como si nos conociéramos de toda la vida. Jugar a ese papel delbro se me hacía interesante. Me sacaba un poco de mi zona de confort, porque suelo relacionarme más con las chicas, pero me llevaba a otro lugar donde me sentía poderoso: la amistad entre hombres. Era una cara de la masculinidad tan fuerte y tan frágil a la vez que me fascinaba.
    
    Ya que me había puesto de pie, quise aprovechar para ir al baño. Lo había pasado por alto antes y tenía que aliviar la vejiga. Entré envuelto en esa confianza que se había forjado y ni siquiera me molesté en cerrar la puerta. Sabía que desde su cama había un pequeño ángulo desde el que podía verse el váter, y no me importó. Me la saqué, dándole ligeramente la espalda, y me puse a mear tan tranquilo. Era un buen chorro y yo apuntaba al agua para ...
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