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Habitación compartida en el hostal I
Fecha: 18/05/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos
... que sonara más. Quería que me escuchara meando y que no pudiera ignorarlo. Me tomó un rato sacar hasta la última gota y me la sacudí vigorosamente. Tiré de la cadena antes de salir. Sin ningún reparo, regresé con la mano metida en el bóxer, agarrándome el cimbrel. Caminé despreocupado hacia las literas. Él estaba revisando algo en el móvil, pero me había echado una mirada. Mientras me acercaba, volvió a hablarme: —Hey, amigo —ahí estaba de nuevo esa complicidad entre hombres—, ¿y no conoces alguna buena hamburguesería cerca? Perdón por molestarte de nuevo, pero eninternet salen demasiadas y no sé cuál sea mejor. Normal que no supiera. Cada semana abren una nueva. Yo escuchaba con atención mientras él me enumeraba y describía algunas. Él había imitado mi posición de hace un rato, sentándose al borde de la cama. Se le notaba un poco el paquete apretado contra el colchón. Yo empecé a darle un par de recomendaciones que, por suerte, no estaban muy lejos. También le expliqué cómo llegar. Durante toda la conversación, yo no paré de rascarme los huevos descaradamente al frente suyo. Mi mano subía y bajaba acariciándome bien los cojones y dejando ver el rastro de mi vello púbico. Quién sabe si alguna vez se me habría escapado incluso un poco la cabeza del pene por el elástico del bóxer. La curiosidad lo traicionó, más de una vez. Se le iba la mirada a mi paquete, pero no de una forma morbosa. Parecía genuino instinto irrefrenable. Y creo que inconscientemente, como si ...
... se tratara de algo escrito en nuestro código masculino, también se tuvo que agarrar el suyo alguna vez mientras hablábamos. Aquello comenzaba a ponerme mal. El subidón de estar allí, sobándome los huevos con naturalidad frente a un perfecto desconocido se hacía cada vez más intenso. Dentro del bóxer, mi mano estaba empapada con mi líquido preseminal y seguro que dentro de poco se me transparentaría en la tela. Pero en aquel momento nada podía importarme. Sentía cómo muy lentamente volvía a empalmarme, cada vez más y más excitado. Y entonces escuchamos movimientos. Era el compañero de la cama de abajo. Por un instante, lo había olvidado por completo. Si el otro, desde allá arriba, podía ver sin problemas como me tocaba los cojones (literalmente), este de abajo, que tenía visión directa, qué habría presenciado. ¿Cuánto tiempo llevaría despierto? Quizás me estaba pasando... ¿Estaría molesto? Murmuró algo en un idioma que no comprendí. Parecía aún borracho. Me relajé. No pintaba que tuviera si quiera fuerzas para enojarse. Y en mi mente, lejos de resultarme disuasivo, aquella irrupción me estimulaba. Mi público aumentaba y, con ello, mis posibilidades se hacían cada vez más diversas. Ahora éramos tres. Y yo no saqué la mano de mis bóxers. ============================================= ¡Hola a todos! Este es el primer relato que escribo, así que ojalá haya acertado con la historia que escogí como carta de presentación. Quizás es algo más largo de lo que ...