1. Mala sindicalista: Con mi jefe


    Fecha: 18/05/2026, Categorías: Confesiones Autor: Contradictoria, Fuente: TodoRelatos

    ... la lengua escrita (el de la lengua oral lo dejo para vuestra imaginación) un escrito de respuesta, que era en esencia una crítica al machismo estructural de la empresa.
    
    ¿Machismo estructural? Jaja. Ni yo misma me lo creía; esa carta era solo una formalidad. Yo solo pensaba en la venganza y debía ser lo suficientemente astuta para consumarla.
    
    No quiero que penséis que yo era la más guapa de la empresa, no creo que físicamente destaque demasiado, no me maquillo, no me pongo uñas, no suelo estrenar armario y no me arreglo en absoluto, pero la pasión de mis ideas tenía algo que atraía a la gente.
    
    Por esa razón no me fue difícil acortar distancias con Juan, el típico hombre que piensa que lo sabe todo por haber tenido suerte en la vida. Hablé con él a solas por primera vez en la cocina de la oficina. Nunca suele estar por ahí en mis horarios, pero coincidimos y allí solos sin caretas le puse mi baby voice y le expliqué lo expuesta y avergonzaba que estaba de que Cintia me hubiese calumniado. Juan abandonó su mirada de odio por la de compasión y paternalismo e intentó decirme cómo debía ejercer mi labor sindical: "Tú tienes que llevarte bien con la empresa y ser nuestro puente para llegar a los trabajadores".
    
    En mi cabeza ese puente estaba en llamas y a punto de derrumbarse, pero le contesté coqueta: "¿Llevarse bien contigo puede contar como llevarse bien con la empresa?".
    
    Instantáneamente pude notar cómo se excitaba, pero fue profesional y me sonrió por primera ...
    ... vez. Ahí supe que sería mío: era solo cuestión de tiempo.
    
    Empezó a coincidir "casualmente" conmigo en mis horarios de cafetería, a últimas horas de la noche cuando no había nadie. De ahí surgió una extraña y deformada confianza, que se materializó cuando Juan me llevó en coche a casa sin que nadie nos viera.
    
    Eran sobre las 20 de la noche y Juan aparcó su BMW a una calle de mi demora. Habíamos estado hablando de la vivienda y la jubilación y no quiso interrumpir el debate sin una despedida pausada.
    
    "Si tuvieses esta actitud que tienes conmigo pero con Cintia, las cosas serían muy diferentes para tus compañeros". ¿Era una amenaza? Qué cabrón.
    
    "Tú no has entendido nada" le contesté subiéndome la falda por encima de la mitad de mis muslos.
    
    "Claro que lo he entendido" dijo mientras me agarraba la falda para que no me la subiese más con una sonrisa pícara.
    
    Me estaba devorando con la mirada un empresario cincuentón a unas cuadras de mi casa, donde me esperaba mi madre con la mesa puesta, y todo por vengarme de una zorra mentirosa. Yo sí que estaba violando mis códigos éticos, pero es difícil evitar ser vengativa y cruel cuando se habla de mi lascivia para vejarme y censurarme.
    
    No había un alma por mi calle porque vivo en un pueblo perdido en las montañas, así que no fue difícil forzar la situación para que Juan diese un paso más hacia mí en su ostentoso BMW. Fue suficiente descubrirme los pechos, hasta entonces estrechamente encorsetados bajo el crop top blanco que ...