1. Manuel y la Terapia de Vicio


    Fecha: 21/05/2026, Categorías: Gays Autor: GTor0, Fuente: TodoRelatos

    ... y una voz grave que vibraba en el aire. Ana y yo fuimos juntos a la primera sesión, ella hablando de mis "salidas misteriosas", de cómo volvía tarde, oliendo a alcohol y algo que no podía identificar. Yo fingía culpa, mirando al suelo, pero mi polla se movía al ver a Sergio, sus manos grandes, su bulto marcado. "Necesitamos sesiones individuales también, para entender mejor," sugirió Sergio, sus ojos clavándose en mí con una chispa de complicidad. Ana aceptó, aliviada, pensando que era un paso hacia "arreglarnos". Pero yo sabía lo que venía.
    
    En mi primera sesión individual con Sergio, cerré la puerta y no perdí tiempo. "Sé que me entiendes," dije, acercándome, mi mano rozando su muslo. Él sonrió, sin moverse. "Eres un viejo vicioso, ¿verdad? Cuéntame," dijo, y yo confesé: saunas, osos, trans, pollas en mi culo y boca. Sergio no se escandalizó; se levantó, cerró las cortinas y me empujó contra el escritorio. "Vamos a trabajar en tu 'terapia'," dijo, bajándose los pantalones. Su polla era enorme, curva, con huevos como melones, colgando pesados. Me arrodillé, chupándola con hambre, lamiendo desde la base hasta la punta, intentando tragarla entera. Arcadas fuertes, saliva goteando, pero no paraba; lamí sus huevos, grandes y peludos, que apenas cabían en mi boca, succionando la piel arrugada, oliendo su almizcle. "Joder, Manuel, eres una puta experta," gruñó, follándome la cara mientras me daba consejos: "Mantén a Ana calmada. Di que vas a grupos de apoyo, que estás lidiando ...
    ... con 'estrés'. Te doy contactos para más antros, pero no dejes pistas."
    
    Me puso a cuatro patas sobre el escritorio, lubricando mi culo con un gel que sacó de un cajón. Su polla entró lenta, estirándome, el dolor mezclándose con placer mientras embestía, mi barriga chocando contra la madera. "Eres mi juguete ahora, viejo," dijo, dándome nalgadas que dejaban mi culo rojo. Me folló duro, sus huevos golpeando mis nalgas, mientras yo gemía como una perra, corriéndome sobre el escritorio. Se corrió dentro de mí, semen caliente goteando, y luego me dio la vuelta, follándome la boca hasta correrse de nuevo, lefa espesa cubriéndome la barba. "Invita a Ana a una sesión conmigo, dile que progresas. Yo me encargo," dijo, limpiándose la polla en mi camiseta.
    
    Las sesiones se volvieron un juego sucio. Diego y Sergio organizaron una "terapia grupal" sin Ana, en un cuarto trasero del centro, con candado para que nadie entrara. Me desnudaron, atándome al sofá con sus corbatas, mi barriga expuesta, mis canas húmedas de sudor. Diego me follaba el culo, su polla entrando y saliendo, mientras Sergio me metía la suya en la boca, follándome la cara. "Esto es por tu 'salud emocional'," decían, riendo, mientras me daban nalgadas, sus manos dejando marcas rojas. Luego cambiaron: Sergio en mi culo, Diego en mi boca, alternando ritmos, mis gemidos ahogados por la polla. "Eres una puta perfecta, Manuel," gruñía Diego, corriéndose en mi cara, lefa salpicando mis gafas, mientras Sergio llenaba mi culo, ...