-
Mis dudas sobre Adriana (capítulo 4)
Fecha: 21/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos
... flujo. De nuevo salí a la cocina y me asomé para saludarlos y de nuevo hicieron una pequeña algarabía al verme. —¿Cómo sigues? —me preguntó Gabriela desde su sitio en la piscina. —Mejor —le contesté— tu crema es excelente. —Sí, aplícate un poco más, en donde lo necesites, no te preocupes. —Gracias —le contesté casi delirando— ya mismo me echo otro poquito. La verdad ni siquiera paré a mirar a las otras mujeres, estaba tan embebido por el aroma de Gabriela que no dudé en hacerle caso y en volver a su cuarto para agarrar su short y hacerme una paja mientras su cremita me curaba. Iba en camino cuando de reojo vi que Mauricio se acercaba. Me detuve en seco, pero no alcancé a evitar mostrar mi decisión de entrar en su cuarto, por fortuna, me acordé de mi comodín: —Iba a entrar a tu cuarto a buscar la crema. —Claro, dale, esa crema es maravillosa, esta mañana también amanecí con picaduras, pero ya se me pasaron, ya no molestan. Voy por unas cervezas porque está haciendo un calor tremendo. —Claro —me quedé mirándolo, estaba todo mojado y estaba volviendo el piso una mierda, sin duda me tocaría trapear después para que nadie se fuera de narices y termináramos en el hospital, aunque eso no me importaba en ese momento, lo que me importaba era que recogiera rápido sus latas y se largara para que yo pudiera untarme la cremita de su esposa. —¿Te ayudo? —le dije por cortesía. —No, no hace falta, además no deberías salir con este sol, espera a que baje ...
... un poco y ahí si sales. Estaba saliendo y volviendo a agarrar carrera a su cuarto cuando me llamo y me dijo en silencio: —Oye ¿Qué tal las tetas de Julieta? —Divinas —le dije sonriendo mientras él se acercaba. —Me tiene como un palo —me dijo con un tono prudente— y cuando Gabriela estuvo en tetas, me puse como un burro ¿también la viste? —No, estaba dormido, cuando salí ya se había puesto el bikini. —De lo que te perdiste. Ahora solo falta tu mujer —me dijo sonriendo y volviendo a salir descomplicado, esta vez no se detuvo hasta que llegó con los otros. ¿Así que quería verle las tetas a mi mujer? ¿Así que había una especie de pacto en donde todos exponíamos las tetas de ellas y no nos sentíamos mal por ello? La verdad yo nunca había jugado con eso en mi vida, pero comenzaba a entender las conversaciones secretas entre ese par. Seguramente querían que Adriana también se quitara el brasier y, poco a poco, estaban ejerciendo presión para que ella aceptara. Las palabras de mi mujer coincidían con sus intenciones, ya le habían metido el bichito de quitarse el bikini y ese bichito estaba susurrando en su mente. Quise hacer algo, pero me acordé de la pistola que me hizo frente a todos ¡Que se jodiera! ¡Que las mostrara si así quería! “No soy tu esclava” me había dicho, entonces que se buscara otro y me dejara tranquilo porque mientras tanto yo estaba decidido a hacerme una paja con los calzones de su amiga. Entré de nuevo al cuarto y agarré la crema de los ...