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Mis dudas sobre Adriana (capítulo 4)
Fecha: 21/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos
... mosquitos y me la metí al bolsillo por si alguien llegaba y tenía que justificarme, luego agarré el short de Gabriela y volví a llevármelo a la nariz, ahora olía más a fresco que antes, olía a teta en piscina, olía a comida de verga mientras me miraba desde el suelo, olía más a perra que antes. Me comencé a bajar la pantaloneta y mi polla salió de un salto como un payaso de sorpresas, comencé a halármela despacio, pero de repente apareció la imagen de Mauricio con sus cervezas en la mano y su sonrisita estúpida diciéndome que quería verle las tetas a mi mujer, eso me desconcentró, me sacó de onda. Cerré los ojos de nuevo y olí más profundo la fragancia de su esposa y ese olor volvió a trasladarme al paraíso, y volví a halármela con la suavidad de los primeros momentos, pero al fondo escuché un grito que venía de la piscina, no era un grito alegre de baile sino de algarabía de algo prohibido, y de nuevo abrí los ojos. Lo primero que se me vino a la mente fue que Adriana se había quitado el bikini y todos celebraban ver sus pezones oscuros. Me acomodé la verga en la pantaloneta y salí a mirar por la ventana. Iba con el corazón a mil imaginándome a mi mujer exhibiéndose frente a todos ¿Y si lo estaba, que haría yo? Por fortuna cuando llegué me di cuenta que el ruido se debía a que ya todos estaban por fuera del agua, menos Sebastián y que Adriana estaba bailando al lado de Gabriela, pero ambas estaban vestidas. Suspiré hondo, había pasado el peor trago. Sin querer me di ...
... cuenta que había sacado el short de Gabriela y lo tenía en la mano. Me devolví a dejarlo en su sitio antes de que se dieran cuenta de mi aventura. Me frustré al volverlo a dejar sobre la cama, mi paja se había estropeado, pero eso sí, pensaba echarle un buen polvo a Adriana apenas la oportunidad se presentará. Salí y me di cuenta que ya todos estaban fuera de la piscina y que algunos bostezaban. Para mi poca fortuna el cielo se había cubierto un poco y pude salir por fin a disfrutar del ambiente, para mi máxima desgracia, Julieta ya se había puesto la parte de arriba y cuando salí no pude verle nada de sus delicias descubiertas. Todos me saludaron. Todos muy amables. —¿Qué? —me dijo Mauricio alegre— ¿Hacemos el asado? Antes de contestar todos aplaudieron y contestaron por mí. Para eso me habían llevado, para cocinarles mientras ellos se divertían. Con una sonrisa complaciente miré a las damas, me acordé que yo también era un bastardo que acababa de oler sus bragas sucias y acepté la propuesta. Los hombres fuimos al asador, era realmente grande, cabía más carne de la que podíamos comer, pero eso no significaba que el proceso fuera a ser más rápido. De cualquier forma, había que traer el carbón, preparar la hoguera y cocinar todo. A ojo de experto les dije: —Dos horas me demoro. —¿Cuánto? —pregunto a lo lejos Adriana. —¡Dos horas! —gritó Mauricio. —Alcanzamos a broncearnos un poco —contestó ella. Manos a la obra. Los hombres nos fuimos a traer el carbón ...