1. Mis dudas sobre Adriana (capítulo 4)


    Fecha: 21/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos

    ... al pueblo. En el camino aprovechamos tomarnos una cerveza y hablar de la quinta y del pueblo. Yo seguía siendo el más intruso del grupo, notaba que ellos se hacían comentarios y se lanzaban miradas en clave mientras yo me esforzaba por entenderlos. Cuando terminamos de comprar lo necesario, incluyendo unas empanadas para picar mientras tanto, Sebastián dijo:
    
    —Vamos rápido, que estas ya deben estar con las tetas al aire y eso no me lo quiero perder.
    
    Mauricio rio dándole la razón y yo tragué saliva suplicando que no estuviera pasando eso o, por lo menos, no con Adriana.
    
    El camino de regreso fue más rápido que el ida, se notaba que Sebastián —que era el que manejaba— tenía prisa por descubrir si las tres bellezas ya estaban exhibiendo sus vergüenzas. La verdad era que todos estábamos igual, en el fondo yo también sentía un tremendo morbo por encontrarme con esa escena, mi paja arruinada comenzaba a tomar vuelo de nuevo.
    
    —Entremos despacio —le dijo Sebastián a Mauricio que salió del carro para abrir la reja y meter el carro— no hay que asustarlas. Vamos de cacería.
    
    Mauricio no aguantó la tentación y lo vimos corriendo a hurtadillas hasta donde se podía ver la piscina y todo lo que la rodeaba.
    
    —Oye, Carlitos ¿Qué tal que Adriana este ya sin bikini? —me dijo sonriendo.
    
    Yo no supe que contestarle, pero al parecer él notó mi incomodidad.
    
    —No te preocupes, es un chiste. No es nada morboso o algo así. ¿te molesta? —me preguntó.
    
    —No, la verdad es que es una ...
    ... decisión de ella. Si quiere hacerlo —dije yo tratando de disimular mis frustraciones— pues que lo haga.
    
    —No te preocupes Carlitos, si quieres te prometo que, si la encontramos así, yo miró para otra parte. Además, ya vi estas mañanas las de Gabriela y no pasó nada.
    
    Quise preguntarle por las tetas de Gabriela, pero mejor decidí actuar como si no me importara.
    
    —No te preocupes, son unas tetas nada más —le dije tranquilo—. Todas las viejas tienen dos ¿no?
    
    —Exacto —me contestó él sonriendo y sintiendo la satisfacción de haber conseguido mi permiso.
    
    —Además, ustedes ya adelantaron tarea anoche ¿no?
    
    —¿A qué te refieres? —me preguntó extrañado.
    
    —Pues a que anoche ya se bañaron en la piscina y creo que hubo poca ropa —puse mi trampa.
    
    —¿Adriana te contó eso? —dijo riendo animado y yo sorprendido por su aceptación— es que Julieta es una loca y tú sabes, como ella es modelo pues está acostumbrada a andar así frente a cualquiera y, pues bueno, mientras nada sea obligado pues no le veo el problema.
    
    ¿Y eso que significaba? Sin duda había pasado algo terrible, pero no podía parecer celoso o intenso, tenía que salir de esta con mucho tacto.
    
    —¿Y entonces no se quitó el bikini?
    
    —No, claro que para lo que tapaba, era como si no llevara nada.
    
    —Tienes razón, ese bikini celeste es muy pequeño —le dije sonriendo.
    
    —¿Celeste? No, yo me refiero al rojo. Tremendo cuerpo tiene tu mujer —me dijo sonriendo orgulloso.
    
    ¿Rojo? ¿Cuál bikini rojo? Yo no le había visto ...
«12...456...»