-
Mis dudas sobre Adriana (capítulo 4)
Fecha: 21/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: ArturoFish, Fuente: CuentoRelatos
... ninguno de ese color y menos tan chiquito como el que decía Sebastián; ella tampoco me había contado nada y ni siquiera lo había visto colgado en alguna parte. Iba a preguntarle cuando Mauricio asomó su cabezota y nos hizo unos gestos con las manos que indicaban que estaban en la piscina y estaban en topless. Sebastián casi se enloquece en el asiento, se notaba que le tenía muchas ganas a eso de verle las tetas a mi mujer. Yo, nervioso, le hice un gesto a Mauricio para saber si Adriana también estaba en topless, pero él no me entendió. Con el corazón en la mano, nos bajamos del carro y muy cautelosos nos movimos; Sebastián entró lo más silencioso que pudo, como reconociendo el terreno mientras yo iba detrás suyo. Mauricio apenas abrió la reja lo suficiente para que pasáramos y luego, sigilosos, como ladrones de bancos entramos en la casa a descubrir la gran sorpresa que nos tenían esas tres bellezas. Yo iba detrás de ellos, con el pulso acelerado porque no quería que ese par le vieran las tetas a mi mujer, pero, por otro lado, me daba morbo si la encontraba acostada y tomando el sol casi desnuda. Mauricio nos llevó hasta el punto en donde se había parado antes. Sebastián hizo un gesto al asomarse, pero para mí sorpresa, no fue tan emotivo como yo lo esperaba, parecía un poco decepcionado. Yo fui el último en asomar la cabeza, temiendo lo peor y sintiendo ya mi humillación y mi derrota. Cuando las vi quedé de piedra. Julieta y Gabriela lucían sus tetas de frente, pero ...
... Adriana estaba acostada de espaldas y no se le veía nada. Mi verga dio un salto al ver las tetas de Gabriela, eran como me las había imaginado, grandes, mucho más que las de Julieta, aunque no tanto como las de Adriana, paradas a pesar de sus años y con unos pezones cafecitos y bien redondos. Se notaba que estaba algo caliente porque los tenía duros y apuntando hacia el infinito. Eran unas tetas hermosas y lo mejor era que —al bajar la mirada— se le había metido la braga en su entrepierna y se le dibujaba toda su rajita hambrienta. Se notaba que no estaba acostumbrada a ese tipo de exposición y la aventura la ponía nerviosa y cachonda al mismo tiempo y se notaba que ambas cosas las estaba disfrutando y la hacían sentir más caliente. No sé cuánto tiempo pasó, no fue mucho, cuando Mauricio se incorporó y dijo casi resignado: —Vamos, ya no va a pasar nada más. Caminó hacia la entrada de la casa y nosotros lo seguimos, al hacerlo hizo algo de ruido y vimos como Gabriela asustada recogía su bikini y medio se lo colocaba como podía, al mismo tiempo, Adriana buscaba los lazos de su brasier y se los llevaba a la espalda para amarrarlos. Julieta ni siquiera se movió. Sebastián salió ya sin tanto protocolo y volvió a subir al carro, Mauricio abrió la puerta por completo y luego recogimos todo lo que habíamos comprado. Cuando terminamos de rodear la casa y llegar a la piscina, Gabriela y Adriana ya estaban vestidas como las habíamos dejado. Julieta no se cubrió, no le ...