1. La culpa fue de mis primas parte 2


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    Cuando entré en el salón mis primas se me quedaron mirando fijamente. Yo esperaba que se rieran, que me hiciesen alguna broma, que se burlasen de las pintas que llevaba…esperaba que la finalidad de todo aquello fuera hacerme pasar un mal rato para obligarme a ganarme el privilegio de saborear el chumino jugoso y peludo de mi prima Rocío. Un juego un poco cruel, pero en el fondo inocente.
    
    No tenía ni puta idea.
    
    En lugar de reírse o hacer comentarios hirientes, mis primas me miraron entrar en un espeso silencio. Catalina me taladraba con una mirada indescifrable, y Rocío prácticamente se me comía con los ojos. De hecho, se lamió inconscientemente el labio inferior durante un instante y dijo con voz ronca…
    
    -Pero qué guapa estás…
    
    Me quedé helado. No sabía qué hacer. La situación era tan extraña, tan irreal, que me daba la impresión de estar inmerso en un sueño absurdo, en una alucinación.
    
    -Venga, no te quedes ahí parada, ven aquí que te veamos mejor…
    
    La voz de mi prima Catalina tenía un tono autoritario y gélido que me dio escalofríos. Y me había dicho “parada”. “Parada”, no “parado”. Reparé en que además Rocío me había dicho antes que estaba “guapa”. Por algún motivo extraño, que me hablasen como si fuese una chica me excitó. Y eso me hizo enfadar.
    
    -¿Parada? ¿Cómo qué parada? A ver si te meto una ostia…
    
    -A ver si te quedas sin probar el coño de esta…
    
    El rostro de Catalina permanecía impasible y su voz era tranquila y fría. Me descolocó su ...
    ... actitud. No sé por qué me giré para mirar a Rocío y vi que estaba con la falda y las bragas en los tobillos, exhibiendo su raja peluda y mojada con todo el descaro. Prácticamente podía oler su aroma marino y embriagador. Se me hizo la boca agua.
    
    -Sin probar su coño…y sin mamada…
    
    Catalina seguía impasible, pero sus ojos brillaban de modo extraño. Parecía estar disfrutando mucho con todo esto. Yo estaba confuso pero mi más que evidente erección era la prueba palpable de que la situación no dejaba de resultarme muy excitante.
    
    -Y ahora ven donde te veamos mejor, venga…
    
    Obedecí. Me coloqué en el medio del salón, di una vuelta para que me vieran, vi con sorpresa que mi prima Rocío se acariciaba el clítoris suavemente sin dejar de mirarme.
    
    -Ahora ponte de espaldas, échate para adelante que veamos qué tal ese culo…
    
    Obedecí. Algo en la voz imperiosa de mi prima Catalina y en el tacto suave de aquella ropa de mujer sobre mi piel me excitaba. A mi mente venía la imagen de mi tía Marcela, sus enormes tetas retenidas a duras penas por el sostén, su culazo imponente marcándose contra la minifalda cuando se agachaba para poner la mesa…
    
    -Muy bien, ahora levántate un poco la falda que te veamos bien el culazo…
    
    Obedecí. Quería impresionarlas. Quería que Catalina estuviese contenta con cómo seguía sus instrucciones. Me imaginaba que así le hablarían más o menos a mi tía aquellos golfos con los que se fugaba de tanto en cuanto, y me parecía entender vagamente por qué lo ...
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