1. La culpa fue de mis primas parte 2


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... láctea que manchó mi vientre, la blusa, el sostén, mi pecho y mi cara. Caí rendido, incapaz aún de procesar lo que había ocurrido, confuso pero feliz.
    
    Un par de días después volvimos a casa de mi abuela y organizamos un festival parecido. Yo esperaba que esta vez por fin recibiría esa mamada que mis primas me tenían prometida, pero no fue así.
    
    Mientras yo bailaba imitando a las zorras de las películas baratas embutido en un vestido de látex y unas medias de rejilla y mis primas se masturbaban mirándome con las bragas en los tobillos oímos un ruido en la puerta y tratamos de disimular, pero fue en vano. Mis primas intentaron recomponerse la ropa allí mismo, yo salté como un gamo al pasillo y alcancé el baño por los pelos. Allí me escondí como pude detrás de la lavadora, con la ropa de mi tía todavía puesta.
    
    Oí voces, creí alcanzar a diferenciar a voz de mi tía Marcela, y a mi prima Rocío que lloraba, pero no podía estar seguro. Empecé a quitarme aquella ropa antes de que me pillasen vestido de marica, pero de pronto se abrió la puerta del baño y mi tía Marcela irrumpió pillándome con su vestido en la mano y sus medias de rejilla, su sujetador de encaje rojo y su tanga del mismo color puestos.
    
    -Pero, ¿qué tenemos aquí? ¿Qué es esto? ¿Ahora me robas la ropa?
    
    Hice un esfuerzo titánico por contener las lágrimas y musité con voz nerviosa.
    
    -Por favor…por favor…no se lo digas a mi madre…
    
    Resultó que mi tía Marcela había elegido precisamente aquella tarde para ...
    ... volver, con el corazón roto y me figuro que el chocho y el culo más rotos todavía, a la casa de mi abuela. Y nos había pillado de marrón. No nos pidió explicaciones, que tampoco habríamos sabido darlas, y nos prometió no contar nada, pero nos exigió no volver a hacer jamás algo así y nos advirtió de que si veía cualquier tipo de relación rara entre nosotros tres lo contaría todo a la familia.
    
    Mi relación con mis primas Catalina y Rocío no se rompió del todo, pero nunca volvió a ser igual. Su madre las encontró dos novios del barrio, con los que se casaron en los años siguientes, pasando a verse conmigo más que nada en reuniones familiares y por supuesto, nunca a solas. Nunca llegué a saber de dónde habían sacado la idea de aquel juego perverso, ni si habían hecho antes algo similar, ni si llegaron a hacerlo más adelante. Y por supuesto, nunca volví a tener a disposición ni el culo ni ninguna otra parte de la anatomía de mi prima Rocío para resolver mis calentones y soltar el exceso de leche de mis pelotas.
    
    Yo fui a la Universidad, conocí otra gente, salí del círculo de la familia y el barrio que para mí habían sido mi mundo hasta entonces, y viví diversas aventuras que ya iré contando si a alguien le interesan. Muchas de ellas, como imaginaréis, las he protagonizado vestido de puta zorra y comportándome como una perra salida, y en todas ellas siempre está presente de una forma u otra el recuerdo de aquellas tardes con mis primas.
    
    Mi tía Marcela también se casó poco ...