1. La culpa fue de mis primas parte 2


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... puertas del mismísimo infierno.
    
    Saboreé, olí, lamí, chupé, succioné, mordisqueé y gocé cada milímetro cuadrado de aquel coño que me había tenido meses obsesionado, hasta que Rocío, exhausta tras no sé cuántos orgasmos, después de convulsionar y chillar como si se fuera a morir no sé cuántas veces, me soltó y me empujó suavemente hacia atrás, como para alejarme de sí. Quedó tendida en el sofá, desmadejada, la mirada perdida, el pecho agitado por una respiración violenta. Era la viva estampa de la satisfacción sexual, me pareció. Es una imagen que hasta el día de hoy sigue poblando mis sueños más íntimos y mis fantasías más depravadas.
    
    El caso es que después de aquel atracón de coño mi rabo estaba a punto de estallar. Lo tenía tan duro que me dolía. Ya no podía más. Y me debían aún parte de mi premio.
    
    Me levanté, me arremangué la falda, me aparté las bragas y dejé salir mi pollón enrojecido y enhiesto. Al verlo Catalina abrió unos ojos como platos. Creo que nunca en mi vida la había tenido tan gorda y tan dura.
    
    -Ahora quiero mi mamada.
    
    Era yo quien tenía ahora la voz ronca y firme. Era yo quien mandaba. Catalina se agazapó en el suelo y vino a gatas hacia mí. Se paró a escasos centímetros de mi verga, olisqueándola, midiéndola mentalmente. La agarró con mano temblorosa y me miró fijamente. Yo estaba más caliente que nunca.
    
    -Roci, ven, ayúdame.
    
    Me tumbaron en el suelo y arrodilladas una a cada lado de mí, empezaron a acariciarme la polla suavemente. Era ...
    ... la primera vez que cualquiera de ellas me tocaba la polla con la mano, por extraño que pueda parecer. Y la sensación era fabulosa. Aguanté la respiración. No sabía cuánto podría aguantar sin correrme.
    
    -Mira, es como la máquina del Tetris del bar…tú agarras la palanca…y yo aprieto los botones…
    
    Los dedos de Catalina empezaron a masajear mis pelotas con tal habilidad que no me cupieron dudas de que lo había hecho antes un montón de veces. Rocío deslizaba sus manos por mi polla, arriba y abajo, haciéndome retorcerme de placer.
    
    -Qué grande…casi no la abarco con las dos manos…
    
    Y tras decir eso, empezó a inclinarse sobre mí, la boca levemente abierta, la lengua asomando entre sus labios, dispuesta a meterse mi picha en la boca. Era más de lo que habría atrevido a soñar siquiera unos meses antes. A todo esto, Catalina nos miraba fijamente y se relamía, sin dejar de acariciarme los huevos con delicada precisión. Mi polla palpitaba con una violencia inusitada…
    
    …y no pude más. La excitación acumulada durante toda la tarde, las caricias de mis primas, sus bocas preparándose para saborearme…fue demasiado para mí, y me corrí entre espasmos, gruñendo como una bestia en celo, largando un chorretón de leche a presión que fue a pegar primero en la cara de mi sorprendida prima Rocío y luego se derramó sobre la blusa y la falda que yo llevaba puestas. Instintivamente, Rocío soltó mi tranca. Un segundo chorro, aún más fuerte, salió despedido con fuerza marcando una especie de vía ...