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Esa no es tuya
Fecha: 26/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos
... cierto. Su respiración comenzó a agitarse, su pecho parecía ser la superficie del mar a merced del viento. “¡Córrete dentro!” Otras palabras que ella había pronunciado y que le parecían tan extrañas, tan sucias, y además no iban dirigidas a su marido… Pudo escucharse gemir, cada vez más rápido, más intensamente. Sus dedos aceleraron los movimientos, su pelvis se agitó; abrió las piernas ligeramente, lo suficiente para acceder a los testículos del dildo, agarrándolos e iniciando un movimiento que simulaba una penetración. Y estalló. Un enorme orgasmo llegó a ella a la vez que los gemidos dieron paso a un grito descontrolado que inmediatamente reprimió. Sudaba, se convulsionaba, y su cuerpo pareció dejar de responderla súbitamente y volverse mucho más pesado. Sus caricias se volvieron suaves y lentas, y poco a poco comenzó a extraer el consolador de su sexo. Estaba empapado, y tras sacarlo completamente, lo observó, y en ese momento deseó que fuera realmente el de David; lo acercó a su boca, lo lamió con lascivia y su sabor le resultó familiar… Jorge levantó su mirada hacia la terraza del apartamento, y asomada a ella pudo ver a Lidia. Volvía de dar un paseo, desayunar y comprar el periódico. No quiso despertar a su mujer después de la agitada noche anterior, y además necesitaba despejarse. Él también estaba confuso: había preparado una cita sexual a su propia mujer, aunque él también participó activamente. Pero ya no era el único hombre que la había poseído, el único ...
... macho que la había penetrado. Esa sensación que sentía lo confundía pero lo excitaba al mismo tiempo. Y además, le preocupaba cómo lo iba a asimilar su mujer, que en unas horas había pasado de ser una hembra de un solo macho en toda su vida a practicar un trío en toda regla, usando un lenguaje y con una actitud impensables en ella. La saludó con la mano y se dirigió al portal. En la piscina ya estaban muchas personas aprovechando el magnífico día, con el sol acercándose a lo más alto. –“Hola cariño, no te quise despertar”– Apenas pudo terminar la frase antes de que Lidia se abalanzara sobre él, abrazándolo con ímpetu y besándolo con cariño. –“Gracias, mi amor”– Le dijo tras liberar momentáneamente sus labios. –“¡Vaya, qué buen recibimiento!”–bromeó, buscando de nuevo la boca de su esposa. Sintió que su excitación aumentaba con el roce del vientre de su mujer contra su sexo, algo de lo que se percató Lidia inmediatamente. –“Parece que nuestro amiguito quiere más guerra, ¿eh?”– bromeó agarrando el pene de Jorge por encima del pantalón. –“Mmmm… No me provoques, que no puedo ir así al tenis, menudo espectáculo iba a dar” – comentó medio en serio medio en broma, pero sin soltar aun a su mujer. Al recordar que efectivamente se acercaba la hora en la que Jorge acudía a la clase, de nuevo se sintió algo violenta. El nombre de David retornó a su cabeza, e inmediatamente aflojó su abrazo y soltó el miembro de su marido… –“Tienes razón” –apuntó mientras sonreía. ...