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Esa no es tuya
Fecha: 26/05/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: bargan, Fuente: CuentoRelatos
... ignorar su presencia, aunque en el fondo se encontraba terriblemente nerviosa, incómoda, pero también excitada. Una vez más, esa oleada de calor que no podía controlar la inundó y se centró en su sexo. “Menos mal que me he puesto un salvaslip” –pensó. –“¿Qué querrá? ¿Por qué se habrá puesto a mi lado? ¿Y si Jorge viene y nos ve, quizás no le parezca bien”– su mente bullía en mil preguntas sin respuesta. –“A lo mejor, si me voy y tardo en regresar, se aburre y se marcha” –pensó. “No quiero estar a solas con él, aunque anoche…” –recordó. Y es que cuando Jorge los dejó un momento, ella masturbaba al monitor mientras él le daba a probar una gotita del semen de ambos. No pudo evitar una sonrisa por sentirse más incómoda ahora que ayer. Decidió levantarse con un súbito impulso. –“Voy al baño” – dijo sin mirarlo, y se encaminó hacia allí sabiéndose observada por David, sin poder evitar contonearse más de lo habitual al caminar. Este, efectivamente, observó el culo de la mujer mientras se alejaba, recreándose en su visión sin dejar de sonreír –“Qué bien follas, Lidia” –pronunció para sí mientras la perdía de vista. Y es que cuando Jorge hubo salido a pasear antes de que Lidia despertara, recibió una llamada de David. Éste le explicó que quería verlo, así que acordaron desayunar juntos en un bar del paseo marítimo. Allí David le contó que Serge lo iba a sustituir unos días debido a su maltrecho tobillo, y tras unos segundos algo violentos, David se lo soltó: “Jorge, espero que ...
... lo de ayer no te haga sentirte mal conmigo o hacia mí”. –“No te preocupes, David, fui yo el que te lo pedí. Me preocupa más cómo lo asimile Lidia” –respondió. “Además, todo lo que sucedió anoche me encantó” –apuntó. –“¿Todo?” –repitió el monitor con intención. – “Todo” –respondió Jorge con contundencia. – “Bien, pues quizás podamos repetirlo, si quiere Lidia, por supuesto” –planteó David mirando fijamente a los ojos de su interlocutor. –“Sabes que puedes confiar en mí, soy discreto” –“Lo sé, pero depende de ella. Se lo propondré” –comentó Jorge, dando por acabado el asunto. Lidia se entretuvo todo lo posible antes de regresar a su tumbona. Incluso se acercó al Club Social con la excusa de informarse sobre unas clases de gimnasia acuática que se iban a impartir en unos días, todo ello con la intención de que David se aburriera, se marchara, y la evitara mantener esa situación tan incómoda. Y efectivamente, David no estaba, aunque sí su toalla. “Se estará dando un baño” –pensó. – “Es el momento”– Y recogió sus enseres en un santiamén para a continuación encaminarse al apartamento. Por el camino seguía pensando lo absurdo de su comportamiento, considerando que hacía unas horas había intercambiado con ese mismo hombre todo tipo de caricias, abrazos, besos y mucho más. De nuevo sintió la humedad en su sexo, y recordó que ya esa misma mañana se había masturbado, y que ahora le apetecía de nuevo. “¿Pero qué me está pasando?” –se preguntó asustada. “Lo de ayer fue ...