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Vacaciones con mi hermana Alejandra
Fecha: 27/05/2026, Categorías: Incesto Autor: NY City, Fuente: CuentoRelatos
... abajo y le seguí penetrando hasta que acabé sobre su espalda. Le dije, con voz entrecortada, que aprovecháramos esta última oportunidad. Empecé a regarle mi semen por toda la espalda y las nalgas. Le pedí que me chupara la verga y ella accedió. Chupaba delicadamente, me jaloneaba la verga y se embarraba su saliva con mi verga a través de sus labios y sus mejillas. Me preguntó si quería acabar en su boca, pero le dije que no, que me montara y lo hiciéramos de nuevo. Ella se subió y se introdujo mi verga en su cavidad vaginal. Cada vez más salían fluidos de su vagina y yo sabía que lo estaba disfrutando. Se acariciaba las tetas, se recogía el cabello y gemía con fuerza. Le pedí permiso para acabar en su boca, pero que no se tragara el esperma, sólo que lo tuviera en la boca y unos segundos y después lo fuera expulsando para que se chorreara hasta sus senos. Ella aceptó, terminé como lo había planeado y de inmediato le embarré los chorros de esperma por todo su pecho. Ella me dijo que ya me había satisfecho muchas exigencias por lo que me tocaba satisfacerla a ella. Me dijo que debía penetrarla y beberme sus fluidos, después penetrarla otra vez y volver a beberme sus fluidos, pero para después escupirlos en una mano y untármelos en la cara. Algo como lo que yo había hecho con ella momentos antes. Posteriormente, yo decidiría cómo terminar, así que le hice lo mismo, es decir, cuando yo terminara, me vendría en su boca y después se lo escupiría en su mano para untárselo ...
... en su cara. Lo hicimos con gran naturalidad. Ya no había ningún dejo de pudor entre los dos. Cogíamos con inigualable confianza. Finalmente, y después de un buen descanso, le pedí que se volteara porque quería penetrarle el culo. Ella accedió, pero advirtiéndome que lo hiciera lentamente. Por mi parte, empecé a lamerle el culo, era algo raro pues por un lado me daba un poco de asco, pero en esos momentos ni siquiera pude detectar ningún sabor, yo estaba extasiado. Ella lo apretaba y sin duda, la avergonzaba un poco tal situación. Después con un dedo empecé a dilatarle el agujero hasta que ya estaba lo suficientemente abierto para cogérmela. Así, lo fui metiendo poco a poco, provocando en ella un fuerte gemido. Ella gemía de dolor al principio, hasta que me dijo que se había cansado de estar de rodillas, así que la puse bocabajo y seguí penetrándola. Terminé adentro de su culo, abriendo al final sus nalgas para ver el semen que había depositado en ella. Finalmente le pedí que me mamara la verga para que quedara limpia y sin rastro de semen. Estábamos cansados, muy cansados. Así que nos quedamos semi dormidos hasta que Alejandra se fue a dar un baño. Hice lo mismo cuando ella salió y entonces salimos a cenar. Ella estaba muy tranquila y yo también, como si ambos hubiéramos encontrado algo que nos hacía falta. Cenamos comida sencilla y nos regresamos al hotel, hablamos con los primos y quedamos de acuerdo para partir de regreso a casa el día siguiente. De vuelta al ...