1. Otra pareja cualquiera


    Fecha: 28/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: LIDIA, Fuente: TodoRelatos

    ... notó cómo Gabriel respiraba con suavidad a su espalda, pegado a su cuerpo desnudo. Con una leve sonrisa, empezó a mover las caderas con lentitud, rozando su trasero generoso contra el vientre de él.
    
    En cuestión de segundos, sintió cómo la polla de Gabriel se endurecía, palpitante, creciendo y acomodándose justo entre sus muslos. Soltó una risita suave, complacida, y habló con voz baja, acariciada aún por el sueño:
    
    —Cosita… —murmuró, sin abrir del todo los ojos—. Métemela… así, como estamos.
    
    Gabriel despertó al oírla, con la respiración cortada, y obedeció enseguida. Se acomodó un poco mejor detrás de ella, deslizando la punta de su polla entre los labios húmedos de Soraya, y la hundió con un gemido contenido.
    
    —Eso… —suspiró ella, con un leve estremecimiento—. Muévete despacito, ¿sí? No quiero prisas.
    
    Gabriel asintió, abrazándola por la cintura, y empezó a moverse dentro de su coño caliente y empapado. El contacto era tan intenso que apenas podía controlar el temblor de sus caderas. Soraya gimió suavemente, con un sonido parecido al ronroneo de una gata, dejando que la embistiera despacio, sintiendo cómo la llenaba por completo.
    
    —Tranquilo, cosita… —le susurró al oído—. No te preocupes si te vienes pronto… quiero que me llenes.
    
    Gabriel tragó saliva, con el corazón a mil, y sintió un espasmo eléctrico recorrerle la columna.
    
    —Gracias… gracias, Soraya —balbuceó, casi con lágrimas de gratitud, abrazándola más fuerte mientras embestía con un ritmo suave, ...
    ... desesperado por aguantar pero sabiendo que no podría.
    
    Soraya soltó otro gemido bajo, cerrando los ojos y dejándose llevar, notando cómo él luchaba por no correrse enseguida.
    
    —Así… así está bien… —ronroneó, acariciándole la mano que tenía en su vientre—. Yo soy la que te da placer, ¿verdad?
    
    —Sí… sí, mi amor… —gimió él, a punto de estallar.
    
    Unos segundos después, sus caderas temblaron sin remedio, y un gemido ahogado anunció su liberación. Sintió cómo su leche caliente brotaba dentro de ella, en una oleada imparable. Soraya sonrió con ternura, complacida por el poder absoluto que tenía sobre él, y le acarició la mano con suavidad.
    
    —Bien, cosita… bien… eso es… —murmuró—. Yo soy la que decide cuándo te corres.
    
    Gabriel, con la respiración entrecortada, la abrazó más fuerte, pegando la frente a su hombro y repitiendo entre susurros:
    
    —Gracias… eres tan…tan perfecta
    
    Soraya respiró hondo, relajándose, y dejó que el calor de Gabriel la envolviera de nuevo. Cerró los ojos, satisfecha, sintiendo el latido lento de su polla aún enterrada en su coño, y disfrutó del cosquilleo dulce de saberse absolutamente dueña de su placer.
    
    Tras aquel despertar intenso, Gabriel se retiró con cuidado para limpiar el pequeño reguero de semen que había manchado las sábanas. Soraya, satisfecha, se recostó de nuevo, con la mirada encendida y el cuerpo aún cálido, pero enseguida miró el reloj de su mesilla y soltó un suspiro.
    
    —Vístete, cosita —ordenó con calma—. Hoy vamos a ver a mi ...
«12...101112...15»