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Otra pareja cualquiera
Fecha: 28/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: LIDIA, Fuente: TodoRelatos
... madre. Gabriel la miró sorprendido, tragando saliva. —¿Hoy? —Sí —confirmó, incorporándose con toda la naturalidad del mundo—. Quedé con ella después de que salga de misa. No está mi padre, así que será más tranquilo. A Gabriel se le encogió un poco el estómago. Había oído hablar de la familia de Soraya, especialmente de su madre, mujer tradicional, religiosa y con un porte altivo. Soraya detectó al instante su incomodidad y soltó una risita breve. —No pongas esa cara —bromeó—. Conmigo al lado nadie se atreve a decirte nada. Un rato después, se vistieron y salieron hacia la iglesia donde la madre de Soraya acudía cada domingo. Gabriel conducía, con el corazón acelerado, mientras Soraya repasaba distraída unos mensajes en el móvil. Al llegar, vieron a su madre salir por la puerta del templo, con el gesto solemne de siempre, sujetando un rosario en la mano. Cuando los divisó, la madre de Soraya se quedó quieta unos segundos, clavando la mirada en Gabriel con un leve gesto de desprecio apenas disimulado. —Buenos días, mamá —saludó Soraya, con seguridad y una sonrisa. —Buenos días, hija —respondió la madre, seca, antes de dedicar a Gabriel una mirada dura—. ¿Vienes con… este chico? Gabriel bajó la cabeza con educación, intentando mantener la compostura. —Buenos días, señora —murmuró, respetuoso. La madre de Soraya resopló, claramente incómoda, y se giró para empezar a caminar despacio hacia la cafetería donde habían ...
... quedado. —Hablaremos allí, Soraya —anunció, con un tono seco—. Tengo cosas importantes que decirte. Soraya la siguió sin inmutarse, cogiendo a Gabriel del brazo con toda naturalidad, marcando territorio. —Claro, mamá —respondió con su calma implacable—. Lo que quieras. Caminaron juntos, en silencio, cruzando la plaza mientras el eco de las campanas aún resonaba en el aire de la mañana. Gabriel sentía las miradas de algunos feligreses, que reconocían a la familia de Soraya, y le temblaban un poco las manos. Pero Soraya no dejó de apretarle el brazo, recordándole con ese gesto quién mandaba allí. En la cafetería cercana a la iglesia, la madre de Soraya eligió una mesa algo apartada, como si quisiera evitar que nadie escuchara la conversación. Se sentó con porte elegante, cruzando las piernas y apoyando el rosario sobre la mesa, mientras lanzaba miradas de reojo a Gabriel, que se acomodó a un lado de Soraya en silencio, con la espalda algo encorvada. —Soraya —empezó la madre, con un suspiro cargado de reproche—. No puedes seguir comportándote así. La última discusión con tu padre ha sido insoportable. Él solo intenta ayudarte, ofrecerte un futuro digno en la empresa, y tú lo desprecias de esa manera… Soraya sonrió con una serenidad casi insultante. —Mamá, papá quiere convertirme en un peón más de su tablero—replicó sin perder la calma—. Y no pienso vivir bajo su control. La madre frunció el ceño, visiblemente ofendida. —Es nuestra empresa, Soraya. Es el esfuerzo de ...