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Otra pareja cualquiera
Fecha: 28/05/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: LIDIA, Fuente: TodoRelatos
... pierna—. ¿De dónde piensas que van a sacar ese dinero? De mí, de ti, de la sanidad, de las pensiones… En fin. Sacudió la cabeza, como resignada ante su ignorancia, y estiró el brazo para invitarle a acercarse. —Anda, ven aquí —suspiró con un amago de sonrisa—. Que te va a salir humo del cerebro, no pienses tanto… dame un besito. Gabriel obedeció de inmediato, sintiendo un cosquilleo dulce y humillante en el estómago ante esa mezcla de condescendencia y ternura que solo Soraya sabía conjugar tan bien. Soraya, con gesto de reina satisfecha, le dio un beso rápido en los labios y luego otro más largo, con un leve mordisco juguetón que dejó a Gabriel temblando. Con un movimiento de mano, lo invitó a recostarse contra su cuerpo, acomodándolo como si fuera un cojín vivo. Él se acomodó con cuidado, sintiendo su calor, el aroma de su piel mezclado con el perfume y el humo del tabaco. Soraya le ofreció el borde de la taza de café, y Gabriel bebió un par de sorbos compartidos con ella, sabiendo que para Soraya eso era un gesto casi íntimo, un premio. Volvieron a besarse despacio, con ternura y, al mismo tiempo, con un deje posesivo. Mientras lo besaba, la mano de Soraya descendió con naturalidad por su abdomen, hasta llegar a su entrepierna, notando enseguida cómo el pene de Gabriel estaba ya duro y palpitante. No dijo nada. Sonrió apenas, con un brillo divertido en los ojos, mientras pasaba los dedos sobre la piel lisa que él tanto había cuidado la noche anterior. ...
... Gabriel contuvo la respiración, sabiendo muy bien que, por excitado que estuviera, no debía tomar la iniciativa. Hacía tiempo que había comprendido que la proactividad en su cuerpo no era bienvenida: su placer dependía de ella, y solo de ella. Terminó el café sin prisa, disfrutando de la sensación de tenerlo a su lado. Cuando apuró el último trago, dejó la taza en la bandeja y le acarició el pelo con un movimiento casi maternal. —Retira esto —ordenó con suavidad firme, señalando la bandeja—. Y vuelve. Gabriel obedeció enseguida, llevando la bandeja a la cocina con paso rápido. Al regresar, Soraya se había reclinado de nuevo entre los almohadones, con el top desplazado para dejar uno de sus pechos completamente al descubierto, generoso y de pezón rosado erguido. —Ven aquí —dijo con voz calmada—. Recuéstate en mi regazo y chúpame las tetas, cosita. Gabriel tragó saliva, excitado, y se acomodó con devoción sobre sus muslos, acercando la boca a ese pezón firme, envolviéndolo con los labios y succionando con hambre controlada, sintiendo la mano de Soraya enredada en su cabello, guiándolo con un leve vaivén. Ella suspiró satisfecha, dejando escapar un suspiro ronco y cargado de poder. —Así… muy bien —murmuró—. Mi corchito obediente… Que Gabriel le succionara los pezones, la tranquilizaba, relajaba y excitaba. Alternó un rato cada teta hasta que miró la hora en la pantalla del móvil. Eran ya las diez de la mañana y apartó a su cosita. Gabriel carraspeó y ...