1. Cuando descubrí el otro lado del placer


    Fecha: 31/05/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... saboreando las primeras gotas de líquido preseminal que tenían un sabor ligeramente salado. Luego, envalentonado por mi propio deseo, recorrí con mi lengua toda la extensión de su miembro, desde la punta hasta la base, deleitándome con su textura, con el pulso que latía bajo la piel tersa, con el olor a macho que emanaba de él, almizclado y primitivo.
    
    Mientras tanto, Emilio había engullido mi miembro por completo y lo trabajaba con una habilidad que me dejaba sin aliento. La presión de su lengua, la forma en que alternaba succión con caricias, la profundidad a la que llegaba sin mostrar la más mínima incomodidad... era como si conociera mi cuerpo mejor que yo mismo, como si supiera exactamente qué hacer para llevarme al borde del abismo.
    
    Sentí que mi control se desvanecía rápidamente. Mi miembro, que normalmente podía dominar a voluntad después de décadas de experiencia, parecía tener vida propia bajo las atenciones de Emilio. El orgasmo se acercaba como una tormenta en el horizonte, imparable, poderoso.
    
    Emilio debió notarlo, porque se detuvo abruptamente y se apartó.
    
    —Ni se te ocurra correrte todavía, maño —me advirtió con ese acento aragonés que se acentuaba cuando se excitaba—. Que tengo pensado satisfacer uno de los mitos sexuales que marcaron mi juventud desde el encuentro con la Pepi. Y para eso te necesito bien duro y con las pilas cargadas.
    
    Emilio se separó de mí, incorporándose con un movimiento fluido que evidenciaba su fuerza física. Me miró con esa ...
    ... media sonrisa suya, la que usaba cuando estaba a punto de proponer algo que sabía que me volvería loco.
    
    —Anda, maño —dijo, señalando hacia la mesita de noche—. Coge uno de esos condones y el bote de lubricante. Quiero que me prepares bien.
    
    —¿Prepararte? —pregunté, sintiendo cómo mi pulso se aceleraba ante la perspectiva—. ¿Para qué exactamente?
    
    Soltó una carcajada ronca que reverberó en su pecho musculoso.
    
    —¿Tú qué crees, ejecutivo de los cojones? —respondió, guiñándome un ojo—. Para que me folles como Dios manda. O como manda el diablo, que en estos casos viene a ser lo mismo.
    
    Me estiré para alcanzar lo que me pedía, notando cómo su mirada recorría mi cuerpo con apreciación.
    
    —Sabes que hace años que no... bueno, que no estoy en el lado activo —confesé mientras rasgaba el envoltorio del preservativo—. Con Amparo siempre soy yo quien recibe.
    
    —Pues hoy toca cambiar los papeles —respondió, dándose la vuelta y colocándose a cuatro patas sobre la cama, ofreciéndome una vista que me dejó sin aliento—. Que ya va siendo hora de que ese trabuco tuyo sirva para algo más que para adornar.
    
    Su trasero, firme y perfectamente formado, quedó expuesto ante mí como una invitación imposible de rechazar. La piel, ligeramente más clara que el resto de su cuerpo bronceado, contrastaba con el vello oscuro que se espesaba entre sus nalgas.
    
    —Joder, Emilio —murmuré, sintiendo cómo mi boca se secaba—. Tienes un culo que parece sacado de una revista.
    
    —¿De una revista? —se ...
«12...111213...16»