1. El Crimen del Colibrí. Parte 4


    Fecha: 01/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Julian Torres, Fuente: TodoRelatos

    ... lado.
    
    —Sí, es verdad —confesó ella entre jadeos cansados.
    
    Sin embargo, la lasciva postura de la valenciana con su suave culo todo ofrecido impidió que la razón se impusiera. Ignacio volvió a coger impulso y penetrar fuertemente a Claudia, que inmediatamente volvió a sujetarse en el cabecero y a levantar el culo. Se le escapó un gemido antes de volver a morder la almohada.
    
    La valenciana había dicho a su marido que tenía que reunirse con varias compañeras de trabajo para hablar sobre un artículo conjunto. Y le había asegurado que volvería antes de las nueve.
    
    Lo cierto es que la periodista no había mentido del todo. En el trabajo habían acordado de improviso tener esa reunión a la una, justo cuando ella terminaba su jornada, por lo que había llegado cerca de las cinco a casa y no había podido quedar para follar con Ignacio como hacía cada día entre semana. Y como era viernes no quería tener que esperar hasta el lunes siguiente para poder volver a verle. Así que había alternado los dos acontecimientos, como si estos se hubieran producido a la inversa.
    
    La pareja de amantes llevaba cinco días seguidos fornicando como posesos durante horas, y ella se sentía como en su luna de miel. Por vez primera se veía deseando que su jornada de trabajo acabara solo para llegar a casa y follar con su vecino. Había veces en el periódico que se quedaba bloqueada sin ideas o sin poder escribir una frase solo porque el pene de Ignacio no se le iba de la cabeza. Eso era algo ...
    ... impensable para ella hasta hace poco, ya que volcaba toda su pasión en sus artículos.
    
    Claudia abrió más sus piernas mientras sentía como el calor de un orgasmo comenzaba a concentrarse en su entrepierna. Un cosquilleo nacía desde todas las partes de su cuerpo y la recorría de arriba abajo. Empezaba en sus pies y manos de forma electrizante, cubriendo todos los nervios que rodean cada dedo, tobillo o muñeca. Seguía por sus muslos y su espalda por igual, cayendo al punto central del deseo raspando su piel como esquís que se precipitan ladera abajo sobre nieve virgen. La valenciana soltó la almohada con la boca y comenzó a jadear. Los movimientos del culo fueron más pronunciados y lentos, y entonces le tembló el cuerpo mientras lo movía con espasmos. El orgasmo la sacudió como a un saco de boxeo. Lanzó un gemido obsceno y sonoro que debió escucharse en toda la casa, solo que tan grave y gutural que tenía la esperanza que confundiera a quien pudiera reconocerla. Pero Claudia no se preocupó por eso en ese momento. Solo dejó caer su cuerpo a plomo en la cama. Alcanzando una paz y tranquilidad que liberaron todo su estrés de golpe. Se sintió como si le hubieran hecho un masaje durante horas, y si dejara mecer su cuerpo unos segundos sabía que se dormiría apaciblemente.
    
    En ese momento, Ignacio continuaba metiendo hasta el fondo su polla. Seguía penetrando el cuerpo, ahora inerte, como si de una muñeca hinchable se tratara. Y finalmente retiró su falo justo antes de correrse sobre las ...
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