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Presa escurridiza - Cap 5
Fecha: 02/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... sonido de los insectos nocturnos se hacía cada vez más fuerte a medida que la luz se desvanecía. Kimberley se acomodó para esperar. Veía a Bárbara pasear nerviosamente atrás y adelante, canturreando para sí misma. Se hacía cada vez más oscuro. El canturreo de Bárbara aumentaba de volumen y sus pasos se aceleraban. Finalmente, justo cuando estaba a punto de ponerse lo bastante oscuro como para no poder ver nada, se detuvo y rebuscó algo en su mochila. Kimberley no pudo decir que era hasta que Bárbara encendió la linterna y la pasó rápidamente a su alrededor. Kimberley sofocó un ataque de risa en voz alta. ¡Oh, aquello era perfecto! Si realmente había algún cazador en la zona, Bárbara le estaba avisando de su presencia. Esperaba fervientemente que hubiera cazadores por allí. Su plan dependía de ello en buena medida. Si los cazadores no aparecían y capturaban a Bárbara, podría apañarse para encontrar el camino hasta la población y Kimberley tendría que evitarla o montarse alguna historia plausible cuando se volvieran a encontrar. Y, aunque realmente estaba intentando que Bárbara fuera capturada, Bárbara no tendría por qué saberlo ni sospecharlo. Bárbara dejó de dar vueltas y se sentó sobre una gran roca, con la linterna apuntando al suelo. Seguía mirando alrededor, pero parecía como si se fuera a limitar a esperar hasta que Kimberley regresara, sin que importara lo que tardase. Eso no convenía. Kimberley empezó a buscar en la oscuridad algo que pudiera lanzar. ...
... Encontró un par de piedras pequeñas y se arrastró lentamente hacia atrás desde su zona de cobertura. Se puso en pie tras un gran árbol, tiró la primera piedra todo lo lejos que pudo. Sonó como si hubiera golpeado en una rama y luego rebotó unas cuantas veces en las hojas muertas. Bárbara se puso en pie de un salto, dirigiendo la linterna hacia el sonido. “¿Kim?” llamó en un susurro. No hubo respuesta, por supuesto. “¿Kim?” gritó con voz normal. Siguió sin haber respuesta, pero Kimberley la miraba intensamente desde detrás del árbol. Bárbara había dicho de sí misma que no dominaba el aire libre. Allí, a su suerte, se estaba poniendo cada vez más nerviosa. Kimberley lanzó otra piedra en distinta dirección. Esta vez no rebotó en un árbol y mientras botaba entre las hojas sonaba muy parecido a unos pasos rápidos y descuidados. Bárbara aulló y giró de nuevo apuntando con la linterna como si fuera un arma. “¡¿Kim?!” gritó en alto. Sonaba no solo nerviosa sino incluso asustada. Kimberley sintió un instante de remordimiento. No era demasiado tarde para salir de detrás del árbol y disculparse por la mala broma. Se mordió el labio inferior y se quedó quieta. “¡¡¡¡MIERDA!!!!” aulló Bárbara enfadada en la noche. “¡Kim, esto no es divertido!” Kimberley se debatía entre lanzar una piedra más y decidió que no. Esperó. Bárbara esperó también un buen rato, mirando a todas partes, girando el haz de la linterna a izquierda y derecha. “¿Kim? Venga sal, Kim, o me iré a la ciudad sin ...