1. Engaño a mi hermano y me rompe el culo como castigo


    Fecha: 03/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Adicta al Sexo, Fuente: CuentoRelatos

    ... minutos, mirándome a los ojos. Yo recibí la noticia ilusionada y sonreí feliz.
    
    No me preguntó si aceptaba. Yo entendía que la pregunta iba implícita en su exigencia y acepté sin rechistar. Álex salió del dormitorio y regresó enseguida portando el banco del jardín. Volvieron a mi memoria los buenos momentos pasados bajo la ducha los días anteriores, pero mi hermano me tenía preparada una sorpresa.
    
    -Imagino que te ha gustado hasta ahora -dijo con rostro optimista-. ¿Quieres seguir con el juego de follar atada?
    
    Caramba con la preguntita. No era capaz de imaginar cómo sería, pero nuevamente acepté.
    
    Me pidió que me tumbara boca abajo en el asiento del banco y dejara las piernas colgando a los lados. Lo hice con ellas flexionadas, las ató a las patas traseras y los brazos a las delanteras. Yo estaba asombrada; sin embargo, no tenía temor alguno, pensaba que las nalgas estaban suficientemente separadas si pretendía intentarlo por el ano. Aun así, le recordé que debía hacerlo con cuidado.
    
    -Conozco de sobra cómo va esto -dijo cuando estuvo arrodillado detrás de mí.
    
    Fue todo un detalle que comenzara follándome por el coño. Lo hizo aferrado con las manos a mis caderas e impuso un ritmo brutal desde el principio. Yo gemía y chillaba de gusto con cada penetración, sin contenerme, abandonando los sentidos al pleno disfrute. Estuvo dándome de lo lindo un rato hasta que me corrí como una cerda por segunda vez. Yo no era capaz de comprender de dónde sacaba tanta energía, ...
    ... pero jugaba a mi favor y me sentía feliz por ello.
    
    -¿Dónde guardas la vaselina? -preguntó Álex.
    
    -Está en el suelo del armario, en el interior de uno de los zapatos rojos -respondí entre risitas-. Lo escondo porque no me gustaría que mamá lo encontrara por accidente. Ella sabe de sobra que no debe hurgar en el armario
    
    Álex rebuscó donde le había indicado, lo abrió, echó un buen chorro en el ano y lo esparció a conciencia. Para mi sorpresa, volvió a penetrarme el coño y comenzó a follarme. Mientras lo hacía, introdujo el dedo corazón en el ano y lo metió y sacó varias veces. Luego repitió añadiendo el índice, y los retorcía juntos cuando entraban y salían.
    
    -Veo que no te duele cuando lo hago con los dedos -dijo después de sodomizarme con ellos un par de minutos.
    
    Gemí varias veces y suspiré otras tantas. Me daba mucho placer, pero debía tomarme tiempo para responder. Algo en su comentario olía a cuerno quemado.
    
    -Ahora que lo comentas, empiezo a notar ciertas molestias -respondí quitando hierro al asunto, sin atreverme a girar el cuello y mirarlo a los ojos.
    
    Mi hermano sacó la verga, se puso en pie y salió de la habitación sin dar explicaciones. Regresó unos segundos después portando en la mano su celular, se arrodilló otra vez, lo dejó en el suelo y noté otro chorro de vaselina en el ano.
    
    -Eres la mayor sinvergüenza que he conocido, una golfa de cuidado -dijo con tono agresivo. Acto seguido tomó el teléfono, desplazó el dedo por la pantalla y añadió-. ...