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Engaño a mi hermano y me rompe el culo como castigo
Fecha: 03/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Adicta al Sexo, Fuente: CuentoRelatos
... Escucha atentamente. Le dio al play y creí que mi mundo se derrumbaba cuando escuché. -Claro que se lo ha creído el tontorrón. -Era mi voz y unas risitas a continuación-. Aunque creo que lo de Mariloli fue excesivo, me ha costado convencerle de que existe. Vino una pausa y mi hermano aprovechó para clavármela de un empujón en el ano. Grité sorprendida y rogué que la sacara, pero Álex insistía en encularme gritando, una y otra vez, que era la más golfa que había conocido. Volvió a sonar mi voz en el altavoz. -Es un chico que conocí hace unas semanas. Con el asunto de estrenarme por el culo, y mira que lo tengo estrenado hace más de un año, poco antes de cumplir los veinte. -Otra breve pausa en la que se escucharon mis risas-. Ha venido los tres últimos días y me ha regalado de gratis un montón de orgasmos diarios. Ya he perdido la cuenta. -Más risas al tiempo que añadía-. Lo mejor de todo, es que lo he tenido a dos velas hasta la noche. Quise que me tragara la tierra cuando mi hermano paró la reproducción. Evidentemente, sobraba fingir y seguir con el cuento. Tenía que afrontar la situación. Gimiendo de gusto porque me daba por el culo a base de bien, le pregunté por qué tenía aquella grabación. Resoplando como un jabalí herido, respondió que me había escuchado en el pasillo la noche anterior, cuando ...
... regresó repentinamente de su cita con la novia. Dejó de escuchar y grabar cuando hubo tenido suficientes argumentos para fraguar su venganza. Por esto estaba de mala uva cuando lo encontré en la piscina. Por esto me había pegado el polvo más rápido de la historia, para dejarme a medias y con las ganas. -Ahora que todo está claro -dijo Álex tras las explicaciones-, suplica que te destroce el culo, reconoce que eres una golfa y olvido esto. Por el contrario, si no lo haces, aquí termina todo. A estas alturas, él ya sabía que no me producía dolor alguno, sino todo lo contrario. Me lo puso fácil en este sentido, era un gesto generoso teniendo en cuenta lo que le hice. Por esto no me costó suplicarle que me diera por el culo y reconocer que era una golfa. Podría decirse que soy un tanto rara, puede que se debiera a la situación, pero esta fue la primera vez que tuve un orgasmo solo con sexo anal, para mayor sorpresa, justo en el momento en que me llenaba el recto de semen. Más tarde, cuando todo esto quedó en una anécdota, recobré el ánimo y la confianza para suplicarle por última vez, esta vez para que me perdonara. La moraleja del cuento es que mi hermano erró el tiro porque estaba obcecado. No se paró a pensar que, pretendiendo darme una lección o castigo, me premió con algo que sabía que me gustaba.