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Intercambio entre hermanas - completo (cap. 03)
Fecha: 04/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
... pero soy el director del laboratorio de la clínica. Ana abrió mucho los ojos. —¡Vaya, cuñado! ¿Eres el jefe…? —se congratuló y levantó la copa al aire, salpicando el mantel con gotas del preciado líquido—. Brindo por ello… Al ver su gesto, sospeché que mi cuñada se había achispado con el vino que había degustado con entusiasmo desde que empezamos a comer. La fluidez en la conversación debía de estar siendo facilitada por el alcohol, no me cabía la menor duda. Retiré unos centímetros la botella para que no estuviera a su alcance. —Y, entonces… —prosiguió—. ¿Sois vosotros, los del laboratorio, los que le ponéis los óvulos fecundados a las señoras? —No, en realidad, no… —la corregí—. Eso lo hacen ginecólogos. Nosotros trabajamos en la trastienda, aunque a menudo asistimos a los médicos en el quirófano. Sobre todo, cuando se estrena alguna nueva técnica. —Qué emocionante suena, Fran, debe de ser maravilloso crear vida, ¿a que sí…? La oía hablar con aquella inocencia y me volvía loco verla mover los labios y sonreírme con sus pequeños y perfectos dientes. Una inocencia que se parecía mucho a la de aquella niña de catorce años que conocí la primera vez que entré en su casa de la mano de Marta. Hubo momentos en que tuve que sujetarme para no acercar mi boca a la de ella y comérsela con lascivia. Desde que la conocía, hacía más de diez años, había tenido que refrenar la lujuria que me provocaba Ana con su sola presencia. Pero a partir de ahora, y aún me ...
... alucinaba al pensar en ello, ya no tendría que hacerlo. Mi esposa —la propia hermana, y madre postiza, de aquel bombón de pasarela— me había pedido… No, pedido, no… me había «ordenado…» que me la follara sin piedad. Que le diera su merecido, a riesgo de no saber satisfacerla como se merecía. Y justo en ese momento me daba cuenta de que, a pesar de haber luchado contra ello, había claudicado por completo. Sí, tenía que aceptar que había entrado en el juego de mi mujer. Cap. 4 – LA PAJA DE LA JOVEN ANA FRAN Llevábamos una media hora en la disco a la que había llevado a Ana después de cenar, cuando por fin nos anunciaron que se había liberado una mesa y que estaba a nuestra disposición si aún la queríamos. Hasta ese momento habíamos estado sentados en taburetes junto a la barra, bebiendo y mirando a la gente bailar. No había habido mucha fluidez entre nosotros, tal vez por el volumen de la música y por la cantidad de personas que se movían a nuestro alrededor, lo que no facilitaba la charla. Por supuesto, tomamos la mesa al asalto antes de que algún otro nos la quitara. Noté algunas miradas de envidia insana a mi alrededor, pero me hice el despistado y pedí una nueva ronda de bebida al camarero, esta vez sin alcohol para Ana, cuyos ojos brillaban por lo que había bebido desde el inicio de la velada. No confiaba en que mi cuñada tuviera mucho aguante, así que preferí no arriesgar a tenerla que llevar en brazos a casa, con la consecuente bronca de mi mujer. Ana no ...