1. Mi castillo.


    Fecha: 11/06/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... piel.
    
    —¿Aquí? … ¿Te duele aquí? …—Me preguntaba mamá masajeándome suavemente.
    
    —¡Ay! … Ahí me duele muchísimo …
    
    Respondía cada vez que ella me preguntaba, entonces ella aparte de masajearme delicadamente, se inclinaba y me daba besitos en el área afectada. Me tocó el vientre y volvió a preguntarme.
    
    —Aquí, ¿te duele? …
    
    —No … Ahí, no …
    
    Respondí y ella siguió toqueteando alrededor de mi estómago, se deslizó hacia mis muslos y mis respuestas fueron siempre negativas, hasta que tocó mi pito.
    
    —¡Ay! … ¡Ay! … Ahí me duele …
    
    —¿Aquí? …
    
    Preguntó escéptica y dubitativamente volvió a tocarme ahí.
    
    —¡Ay, sí! … Me duele muchísimo …
    
    Dije quejumbroso, entonces ella hizo lo que toda madre hace para curar a su hijo. Tomó afectuosa y delicadamente mi pequeño pene; lo acarició, lo magreó, me dio besitos y se lo metió a la boca, pero desafortunadamente sus atenciones fueron breves y rápidamente se alejó de mi pelvis.
    
    —Voltéate …
    
    Dijo con fingido rigor. Me giré sobre mi estomago y ella comenzó a sentir mi trasero.
    
    —¡Ay! … ¡Ouch! …—Grité, siguiendo el juego.
    
    —¡Uhm! … Pareces muy malherido por aquí, ¿eh? ….
    
    Dijo mamá toqueteando mis nalgas y acercándose para mirar de cerca. Masajeó mis glúteos y me dio varios besitos en ambas nalgas. Luego me dio un suave palmetazo y me dijo.
    
    —¡Ya! … Listo … Estás sano …
    
    —¿En serio? … ¿Tan rápido? … Bueno … Entonces ahora es tu turno … Siéntate en el banco, por favor …
    
    Cambiamos de lugar y ella se sentó de ...
    ... espaldas a mí para que yo pudiera examinarla. Me acerqué a ella y puse mi oreja en su cálida y suave espalda. Escuché su respiración y luego tomé su brazo para sentir sus pulsaciones, luego le di un golpecito en su pierna y le dije.
    
    —Está bien … Quítate la ropa ahora …
    
    Mamá se sentó en el banco y se quitó parsimoniosamente los leggins. Me sentí decepcionado cuando se dejó el sostén y sus bragas, lo que impedía mis planes de exploración, así que le reclamé.
    
    —¡Pero, mami! … ¡Tienes que quitártelo todo” …
    
    —¡Oh, no! … Estás yendo demasiado lejos … Tienes que examinarme, así como estoy …
    
    —Por favor … Por favor, mami …
    
    Le dije poniendo una carita y haciendo pucheros.
    
    —Por favor, no … Creo que exageras, Bernardo …
    
    Dijo en forma incierta y vacilante, entonces contra ataqué.
    
    —Pero yo me quité toda la ropa, mami … Esto es totalmente injusto …
    
    —No … Yo no lo creo así …
    
    Dijo siempre más dubitativa, así que seguí rogándole y llorisqueando un poco, hasta que la escuché decir.
    
    —¡Urgh! … ¡Eres imposible! … ¡Está bien, me vas a torturar todo el día si no lo hago!
    
    Mamá había cedido. Volvió a sentarse y se quitó primero el sostén, yo la miraba atentamente y ella hacía lo mismo conmigo. Miré sus hermosos senos redondos y bien formados con dos pezones oscuros que yo hasta hace un par de años todavía chupaba y me nutría de ellos. Luego comenzó a deslizar sus bragas por su caderas y sus piernas hacia abajo hasta quitárselas y dejándolas caer al piso, todo con sus ...
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