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Mi castillo.
Fecha: 11/06/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... Ellos protegen mi agujero … Puedes separarlos un poco más para mirar dentro … Eso fue lo que hice, había una piel más rosada, al vértice un cosita rígida envuelta en pliegues; además, había mucha humedad. Quizás mamá estaba mojada. Su orificio se adentraba hacia el interior con cada vez más acuosidad. Me fascinó todo lo que estaba viendo y le pregunté. —¿Puedo tocarlo, mami? … —Sí … Pero con cuidado … Moví mi dedo índice y presioné esa pequeña protuberancia. A mamá pareció gustarle mucho, porque hizo una serie de movimientos y sonidos extraños. Después lo puse en el orificio, era muy resbaloso y mi dedo se deslizó fácilmente a su interior. Mamá estaba bastante mojada y caliente allí. Intente mover mi dedo, lo que provocó que mamá gimiera más fuerte y se moviera pronunciadamente, además que se mojó mucho más. Entonces lo volví a sacar. Mi curiosidad aumento al limite de querer saber si ella tenía algún sabor allí. Sin pensarlo mucho me incliné, separé su labia vaginal y pasé mi lengua por todo el agujero e intenté de sacar más de su líquido. —¡Ahhhhhh! … ¡Uuuuhhhh! … ¡Ummmmmm! … Gritó y gimió mi madre, respirando afanosamente y temblando todo su cuerpo. —¿Qué sucede, mami? … ¿Te dolió? … ¿Te hice daño? … Pregunté ansioso y desesperado por haberla hecho convulsionar tan violentamente. —No … No, cariño … Todo bien …Solo tuve un …¡Ehm! … Solo fue un … Bueno … Te lo explicaré en otra ocasión … Sigue, por favor … Adelante … —Está bien … ¿Puedes ...
... ponerte en el suelo en cuatro? … Mamá se bajó del banco, se arrodilló sobre las mantas y quedó a cuatro patas. También abrió un poco sus rodillas y arqueó su espalda. Ahora podía ver su otro hoyito en el trasero y entre sus piernas los gordiflones labios de su vagina que estaba mojados y ligeramente abiertos. Quería continuar con mis planes de exploración. Necesitaba ver con más detalles ese agujero con el surco mojado, así que separé sus labios con mis dos manos; esta vez lamí ese agujero mojado desde atrás, hasta alcanzar ese otro agujerito diminuto. Sentí el sabor salado en mi lengua y también un sabor agridulce un poco extraño y que nunca había saboreado. Mi madre gemía y se movía violentamente, empujando su trasero contra mi cara. También comencé a sentir algo en mi pito que no sabía que hacer, parecía ponerse tieso y eso me instaba a seguir lamiéndola con todas mis fuerzas. Ahora quería continuar con la exploración de toda esa región. Me acomodé y separé sus nalgas, frente a mi estaba esa estrellita rugosa y estriada. Pasé solo brevemente mi dedo por el agujero y no vi nada de especial, yo también tengo uno como eso. Puse un dedito y se sentía igual al mío. Pero era mucho más grande y de color rosado. Supuse que no había nada de diferencia con el mío, era más o menos lo mismo. Lo interesante fue que sus labios vaginales se habían vuelto a juntar, pero estaban pegoteados. La hice recostarse nuevamente sobre el banco para poder examinar su otro dolor. Descendí por ...