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Carita de ángel. Capítulo 1
Fecha: 12/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: cristinar, Fuente: RelatosEróticos
... multitudinaria que había organizado una de las hermanas de mamá. Y ahora Joaquín se encontraba con una mujer que evidentemente la atraía, más allá de que era su tía. Su timidez e ingenuidad hacían imposible que ocultara su atracción hacia mí. ¿Acaso me gustaba? Era apenas un niño. Quizás hasta era virgen. Lo único que podría brindarme sería esa lujuria incestuosa que había sentido únicamente con tío Eduardo. Siempre me venía a la mente Eduardo. Por más que me acostara con decenas de tipos cada año ninguno me brindaba el placer que me generaba él. No solo era un hombre atractivo y experimentado. Lo prohibido de nuestra relación hacía que cada polvo fuera infinitamente más intenso que cualquier otro. Siempre me dejaba al borde del desmayo. ¿Eso era lo que buscaba en ese chico atolondrado? ¿Reemplazar a tío Eduardo? ¿Volver a experimentar el placer en su máxima expresión? Le ofrecí un vaso de agua mientras se sentaba en la mesa que había puesto junto a la ventana. El cálido sol de otoño iluminaba todo el departamento sin necesidad de usar la electricidad. Me había vestido de manera sobria pero atractiva. Mi vanidad me hizo elegir un vestido azul acampanado. Lindo y sobrio, sí, y tampoco muy ceñido, pero que igualmente, cuando me movía, la tela se ajustaba a mi cuerpo dejando a la vista mis formas. Joaquín estaba con la cabeza gacha concentrado en el informe de lectura que le habían mandado a hacer en la facultad. Sus anteojos de montura gruesa brillaban por el reflejo ...
... del sol. Nuestro plan era simple. Él haría la tarea solo, en su casa, y luego me la mostraría a mí para que se la corrigiera y le aconsejara modificaciones. —Este texto particularmente me costó bastante —dijo, levantando la mirada tímidamente—. Hice lo que me dijiste: escribí el informe lo más rápido que pude, después de haberlo leído una sola vez —agregó después, preocupado. Era lo mejor que lo hiciera así, pues en el examen sería de ese modo. Con el tiempo limitado solo podría hacer una lectura y luego realizar el informe en poco más de media hora—. Pero igual me tomó una hora y media hacerlo. Y ni siquiera es un buen informe. Acerqué una silla a su lado. Joaco me miró de reojo. Me miró los senos apretados en ese vestido que, aunque fuera holgado igual no podían esconderlos por su considerable tamaño. Los desvió enseguida hacia mi rostro. Le sonreí, para que creyera que no noté su mirada desubicada, o que no me importó. Un alumno no debería ver de esa manera a su profesora, y un sobrino no debería ver así a su tía. Pero por el momento no se lo señalaría. Ya habría tiempo de hacerlo sufrir. Sostuvo la mirada en mi rostro, pero la bajó enseguida. Me pregunté si pensaba lo mismo que todos los hombres: si creía que yo tenía una “carita de ángel”. Tío Eduardo me decía así, desde chica, y siguió diciéndomelo cuando ya de grande me arrancaba gemidos en la cama. Carita de ángel. Piel blanca, pelo castaño, ojos color avellana, nariz pequeña y respingona, facciones que siempre ...