1. Por favor Doctor, cure a mi hija ninfómana


    Fecha: 12/06/2026, Categorías: Incesto Autor: Ayra Ross, Fuente: TodoRelatos

    ... estaba a punto de entrar.
    
    Cuando de pronto se me ocurrió una idea.
    
    La desaté de la silla, y se abalanzó sobre mí justo al tiempo que su padre entraba por la puerta. Ahora la tenía colgada a mí como un mono y con mi polla enterrada en su coño.
    
    —¡¿Qué está pasando?! —exclamó su padre, a la vez que dejaba caer las botellas de agua al suelo y se acercaba a nosotros.
    
    Su hija botaba en mis brazos, y mi polla entraba y salía de su coño con un sonido húmedo que llenaba la habitación.
    
    —¡Ayúdeme! —exclamé—. Le solté un brazo para poder sacarle un poco de sangre para una analítica, y cuando me volví hacia el maletín ya se había soltado.
    
    No sabía si mi excusa lo estaba convenciendo, pero parecía demasiado consternado para hablar. Miraba directamente a donde se unía mi cuerpo con el de su hija.
    
    —¡Ayúdeme! —repetí—. ¡Por valor! No puedo apartarla de mí.
    
    Entonces reaccionó, y se acercó a ambos, pero su hija le acercaba la cara con la lengua fuera a cada intento, tratando de besarlo.
    
    Apreté la mandíbula. Estaba cerca, y ella no dejaba de moverse.
    
    —Verónica¡ !Para ya¡ —exclamó su padre, pero ella no paraba.
    
    Entonces trato de atraerla hacia él por la espalda. Le agarró fuerte las tetas y empujó hacia él, pero eso solo hizo que excitarla más, que se moviera más rápido en mi polla, y que la estrujara a su alrededor con más ímpetu.
    
    La imagen sacudió algo dentro de mí. Verlo agarrar con fuerza las tetas de su hija para apartarla de mí casi hizo que me corriera, ...
    ... pero aún necesitaba algo más.
    
    —Por valor señor. Apartela ya. No puedo correrme dentro de ella. Tengo mujer e hijos. Si no la aparta al final su hija quedará embarazada.
    
    Su padre tiró con más fuerza de ella, enterrando sus manos en las tetas de su hija, pero se aferraba a mí con las uñas, tanto que dolía, pero no equiparaba a la excitación que sentía en aquel momento.
    
    —¡No puedo, Doctor! no se que hacer. Pero por favor no se corra dentro de mi hija. Elle aún es muy joven, tiene que terminar la carrera aún —gruñó, y enterró la cabeza en el hombro de su hija, rendido.
    
    Le agarré las nalgas a su hija, y las separé.
    
    —Tiene que satisfacerla usted de otra forma para que pare y me deje ir —le dije.
    
    Él miró hacia abajo, hacia mis manosque le dejaban vía libre al ano de su hija.
    
    Él acudió la cabeza.
    
    —No, yo no… No puedo hacerlo.
    
    —Si no lo hace, su hija quedará embarazada de un hombre casado. La juzgarán, tal vez nunca pueda casarse
    
    El padre se llevó las manos a la cabeza, mientras negaba una y otra vez. Finalmente me miró a los ojos y, con el ceño fruncido, dijo:
    
    —Lo hago por mi hija.
    
    Se sacó el miembro ya duro del pantalón. Era incluso un poco más grande que el mío.
    
    Sonreí. Esto le gustaba igual que a mí, solo necesitaba que alguien le diera un empujón.
    
    Acercó su miembro a la entrada trasera de su hija, y al igual que a mí, no le costó meterla. Su hija estaba empapada por ambos lados.
    
    Enterré mi polla a la vez que lo hacía él, y su hija se ...