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El Precio de las comisiones (II)
Fecha: 13/06/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos
... temblorosos a su imponente verga. La coroné con mi boca, mi lengua asomándose para lamer la punta de su glande, que brillaba con precum. José Manuel jadeó con fuerza, un sonido gutural. ·“¡Ah, sí! ¡Así, perra! ¡Trágala toda!”. Mis labios se deslizaron por el tronco, mi boca se abría lo más que podía, intentando abarcar toda su longitud y grosor. Sentí cómo mi garganta se estiraba, y la punta de su polla golpeaba el fondo de mi garganta con cada succión. Me dolía la mandíbula. Me provocaba arcadas, pero el placer en sus gemidos me impulsaba a seguir. ·“¡Mierda, ¡qué bien la chupas, zorra! ¡Parece que ya tienes experiencia!”. Gruñó José Manuel, sus manos en mi cabello largo y oscuro, empujando mi cabeza hacia abajo con cada embestida. Yo jadeaba entre succión y succión, mi nariz rozando sus muslos. Sentía el sabor salado y recio del precum; y el olor a macho que desprendía. Mis mejillas se hundían y mis labios finos se estiraban al máximo. José Manuel se inclinó, su mano libre acariciando mi pecho aumentado por mi excitación, mis pezones endureciéndose bajo su toque. Exclama. ·“¡Qué tetitas más ricas! ¡Dan ganas de chuparlas también!”. Su voz era un susurro ronco, lleno de lujuria. La otra mano seguía controlando mi cabeza, forzándome a profundizar, llegando a tirar de mis cabellos con maldad. Mientras insinuaba que mis seguros hechos estaban mancillados, canjeados por el sexo reciproco. Suelta. ·“¡Vamos, putito, más profundo! ¡Quiero sentirte hasta la ...
... base!”. jadeó, sus caderas empujando con fuerza. Sentí su polla llenando mi boca por completo, el placer y el dolor mezclándose en una experiencia abrumadora. Mis ojos se cerraron, concentrándome en el ritmo de sus embestidas, en el sabor de su verga. Mis manos se aferraron a sus muslos, mis dedos apretando su piel. ·“¡Así, así! ¡Eres una puta máquina de chupar pollas!”. Exclamó, su voz cada vez más agitada. Podía sentir el pulso de su erección contra mi lengua, el calor que irradiaba. Él se movía sobre mí, sus caderas empujando mi cabeza, marcando el ritmo de la mamada. Yo seguía, mi boca trabajando sin descanso, mis labios finos y mi lengua haciendo todo lo posible para complacerlo. El tiempo se desdibujó en una vorágine de succión, lametones y gemidos. José Manuel jadeaba con más fuerza, sus músculos tensos. ·“¡Me corro, perra! ¡Me corro!”. Gruñó, y sentí el pulso de su polla intensificarse. Un chorro caliente y espeso llenó mi boca, mi garganta, mi nariz. Me ahogué un poco, pero él no me permitió apartarme. Exclama lascivamente. ·“¡Traga, putito! ¡Traga todo mi cum! ¡Es tu recompensa!”. Tragué lo que pude, el sabor agrio y amargo llenándome la boca. Cuando finalmente se apartó, mi cara estaba cubierta de su semen, y mis labios brillaban. José Manuel se limpió la punta de su polla con mi boca, y luego se subió la cremallera, su erección ahora flácida. Soltándome. ·“Eso es por la comisión, putita”. Dijo con una sonrisa satisfecha, mientras se ...