1. Hasta el lunes (IV)


    Fecha: 14/06/2026, Categorías: Hetero Autor: YoAntonio, Fuente: TodoRelatos

    ... que tenía que traerlas
    
    - ¿Es decir que no haces nada que yo no te diga? – preguntó clavándome los ojos por primera vez.
    
    No supe que responder y ella observó divertida mi desconcierto mientras me hacía un gesto para que me acercase.
    
    - Arrodíllate, quiero que lo veas – ordenó
    
    Mientras obedecía ella se levantó la falda, descubriendo sus muslos y esas piernas que se me antojaban perfectas, largas y bien torneadas. Me fijé en ese tatuaje que ya conocía y lentamente su coñito se fue revelando ante mis ojos. De labio gruesos, sonrosado, depilado menos por esa delgada línea de vello que ya conocía. Se lo acarició suavemente a unos centímetros de mi boca.
    
    - ¿Te gusta?
    
    - Si
    
    - ¿Te gustaría comértelo?
    
    - Si – respondí comenzando a inclinarme ansioso intentando refrenar mi ansiedad.
    
    - Quieto – me frenó mientras agarraba mi pelo con su mano – no te he dicho que lo hagas.
    
    Suspiré y me puse de pie. La miraba fijamente mientras mi cabeza iba a mil por hora. Había estado a un centímetro de tocarla, su olor había llenado nariz y me había provocado una nueva erección. Algo explotó en mi mente. Esa niñata otra vez jugaba conmigo, me excitaba para dejarme a la espera una vez más. Mi juicio se nubló. Puse una mano en su nuca, la sujeté y me lancé a su boca. Aplasté mis labios con los suyos y mi lengua se abrió paso. Al principio no reaccionó, imagino que por lo inesperado de mi reacción, pero luego su lengua empezó a buscar la mía. Nos devoramos la boca, nuestras ...
    ... salivas se mezclaron y mi cuerpo aplastó el suyo contra la pared. Sin pensar, metí la mano bajo su falda y busqué su coñito. Noté el calor y la humedad que antes había estado apunto de saborear. La apreté con la palma de mi mano, como si quisiera exprimirlo y ella gimió moviendo las caderas, restregándose contra ella. Introduje uno de mis dedos, estaba tan húmeda que se deslizó sin problemas, así que introduje un segundo dedo. Abrió la boca, buscando aire cuando lo sintió. Comencé a moverlos, dentro y fuera, con la palma apoyada en su pubis. Su respiración se aceleró y mi boca ahogaba alguno de sus ocasionales gemidos. No me importaba que cualquiera pudiera salir al rellano en cualquier momento, solo me centraba en su coño, en como se abría, como sus flujos resbalaban por mis dedos mientras entraban y salían. Aumenté el ritmo, el sonido del chapoteo comenzó a ser audible y eso me excitó más aún. Notaba mi pola palpitando de deseo, pero no estaba dispuesto a ceder, hoy era yo quien llevaba las riendas.
    
    Sus manos agarraron mi culo, apretándome contra su vientre y apoyando su barbilla en mi hombro.
    
    - Sabía que eras un guarro – susurro en mi oído
    
    Sus flujos eran cada vez más abundantes, respondiendo al movimiento de mis dedos. Me mordió el hombro y sentí como se tensaba cada músculo su cuerpo. Su coñito se contrajo y ella se abandonó, apoyándose en mi para no caer.
    
    Sin decir nada me agarró la muñeca y, sacando mi mano de entre sus muslos, se llevó mis dedos a la boca. Los ...
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