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Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc
Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... carrera. La fachada es espectacular. Una joya arquitectónica de principios del siglo XX, iluminada con un gusto exquisito que resalta cada curva, cada detalle ornamental. Las luces doradas acarician las columnas y balcones, convirtiendo el edificio en algo mágico, casi irreal. —Parece la casa de un millonario excéntrico —le susurro a Miguel mientras nos acercamos. —O de alguien que sabe muy bien cómo disimular —responde él, observando lo mismo que yo: no hay ningún cartel, ningún nombre que identifique el lugar. Podría ser perfectamente una residencia privada. Salvo por el detalle de los tres hombres trajeados apostados discretamente junto a la puerta principal. —Buenos noches —nos saluda el más alto, un tipo que podría trabajar de portero en cualquier club de lujo—. ¿Nombres, por favor? —Josefa y Miguel —respondo, sintiendo cómo se me acelera el pulso— Somos invitados del señor Enrique. El hombre consulta una tablet y nos sonríe con profesionalidad. —Perfecto. Bienvenidos. Es vuestra primera vez, ¿verdad? —¿Se nota mucho? —pregunto con una risa nerviosa. —Solo por la cara de expectación —ríe—. Tranquilos, vais a disfrutar. Enrique ya está dentro, os está esperando. «Enrique está aquí», pienso, y de repente todo se vuelve terriblemente real. El club se alza ante nosotros como un templo moderno del placer. La fachada discreta no prepara para la explosión sensorial que nos recibe al traspasar las puertas: la música late como un corazón ...
... gigante, las luces púrpura y azules acarician las paredes, y el aire... el aire es una mezcla embriagadora de perfumes caros, alcohol y algo más primitivo que hace que mi piel se erice de anticipación. —«Madre mía, realmente estamos aquí»— pienso mientras Miguel toma mi mano y nos adentramos en este universo paralelo. Los sofás de terciopelo están ocupados por parejas en distintos grados de intimidad. Algunas conversan en susurros cargados de intención, otras ya se han entregado a caricias que no dejan lugar a la imaginación. En el centro, una pareja baila de forma tan erótica que es imposible apartar la vista. —Ahí está —murmura Miguel señalando discretamente hacia la barra. Enrique es aún más atractivo en persona. Su altura de metro ochenta y cinco destaca entre la multitud, y cuando nuestras miradas se encuentran, esa sonrisa que ya conocía por las fotos cobra vida propia. «Dios mío, es incluso mejor de lo que imaginaba», pienso mientras siento cómo el pulso se me acelera. Se acerca con la seguridad de quien sabe exactamente qué efecto causa, y yo... yo ya estoy perdida. —Josefa, Miguel —nos saluda besando mi mano con una galantería que me derrite—. Sois aún más atractivos en persona. Hacéis una pareja increíblemente seductora. —Las fotos no te hacían justicia —respondo, sintiendo cómo se me acelera el pulso—. Eres mucho más guapo en persona. Miguel se ríe y le estrecha la mano a Enrique. —Mi mujer lleva una semana suspirando cada vez que veía tus ...