1. Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... mensajes. Ahora entiendo por qué.
    
    —¡Miguel! —le doy un codazo, pero no puedo evitar sonreír—. Aunque... no miente del todo.
    
    —Para nada —continúa Miguel con esa desfachatez que me enamora de él una y otra vez—. Y ese físico tuyo da ganas de comprobar si es tan real como parece.
    
    Enrique se ríe, y el sonido es grave, seductor.
    
    —Me habéis puesto muy fácil romper el hielo —nos mira a los dos con una intensidad que me hace temblar—. Y Josefa... —sus ojos recorren mi vestido sin disimulo—. Ese vestido debería estar prohibido.
    
    —¿Te gusta? —pregunto, sabiendo perfectamente que la respuesta está escrita en su mirada.
    
    —Me gusta todo lo que veo —responde, y algo en su tono hace que sienta mariposas en lugares que no debería.
    
    —¿Qué os apetece beber? —pregunta, rodeándome la cintura con su mano para acercarme a él.
    
    El calor de su palma a través de la tela del vestido me provoca un cosquilleo que se extiende por toda mi piel. Su proximidad es intoxicante, y cuando se inclina para escucharme mejor, su aliento cálido contra mi oreja me provoca un escalofrío.
    
    —Algo que me ayude a relajarme —susurro, y él ríe con una risa ronca que vibra en mi bajo vientre.
    
    —Creo que no vas a necesitar alcohol para eso, preciosa.
    
    Miguel observa nuestro intercambio con una mezcla de excitación y orgullo que me enciende aún más. Llevamos tantos años juntos que puedo leer sus pensamientos: está disfrutando viéndome flirtear, viéndome deseada por otro hombre.
    
    Entonces veo cómo ...
    ... Enrique se gira hacia Miguel y, con el mismo gesto natural, le pone la mano en la espalda baja, acercándolo hacia nosotros. Los dos hombres quedan cara a cara, tan próximos que sus respiraciones se mezclan, y por un momento tenso y electrizante, creo que van a besarse.
    
    Mi cuerpo reacciona instantáneamente. Una oleada de calor me recorre desde el vientre hasta la entrepierna, y siento cómo se me humedece la ropa interior.
    
    «Dios mío», pienso, observando la tensión sexual que flota entre ellos. «¿De verdad me excitaría tanto ver a Miguel besándose con otro hombre?» La respuesta está clara en la forma en que se me acelera el pulso y en cómo aprieto los muslos inconscientemente.
    
    Miguel sonríe a Enrique con una complicidad que nunca le había visto, y algo dentro de mí se enciende de una manera completamente nueva.
    
    Los siguientes minutos son de conversación trivial, pero pronto la química que habíamos desarrollado online comienza a materializarse. Enrique tiene esa manera de mirarme que me hace sentir desnuda y poderosa a la vez. Sus ojos marrones oscuros parecen desnudar cada pensamiento, cada deseo que he estado alimentando estos días.
    
    —¿Bailamos? —propone Enrique después de la segunda copa.
    
    Me sumerjo entre los cuerpos que danzan en la pista, y es como entrar en un océano de deseo líquido. Los hombres me miran con una intensidad que me hace sentir poderosa, deseada, viva. Pero lo que me sorprende es darme cuenta de que las mujeres también lo hacen. Sus miradas son ...
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