1. Enrique, Miguel y yo: Confesiones de una noche loc


    Fecha: 15/06/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos

    ... igual de hambrientas, igual de directas.
    
    Una de ellas, una mujer espectacular de unos cuarenta con un vestido rojo que le marca cada curva y el cabello decolorado de un blanco inmaculado, se acerca por detrás hasta quedar tan próxima que siento el roce de sus pechos contra mi espalda mientras se mueve al ritmo de la música. Sus manos aparecen en mis caderas, acariciándome con una suavidad que me hace cerrar los ojos.
    
    —Eres preciosa —me susurra al oído, y su aliento cálido me provoca un escalofrío.
    
    Enrique observa la escena con una sonrisa depredadora. Se acerca y nos abraza a las dos, acariciándonos a ambas con una naturalidad que me deja sin aliento.
    
    —¿Prefieres irte con Judit? —me pregunta contra el cuello, mientras sus manos exploran mi cintura y las de la mujer que Enrique parece conocer muy bien.
    
    —No —respondo sin dudarlo, aunque admito que la experiencia está siendo... reveladora—.Au, bonica (Adiós, guapa) —me despido de ella.
    
    —Potser una altra nit... (Quizás otra noche...) —me susurra con una sonrisa prometedora.
    
    Mi corazón da un vuelco ante la posibilidad que deja flotando en el aire.
    
    —Potser... (Quizá...) —respondo, dejando la opción abierta con una sonrisa que dice más de lo que mis palabras expresan.
    
    Judit se ríe y se aleja con un guiño cómplice, dejándome sin aliento y con el cuerpo vibrando de sensaciones nuevas.
    
    Entonces Miguel aparece como un salvavidas en mi tormenta de sensaciones. Se coloca detrás de mí mientras Enrique me ...
    ... abraza por delante, creando el emparedado más delicioso que he experimentado jamás.
    
    —Eres deliciosa —susurra Enrique contra mi cuello, y su voz grave me estremece.
    
    —Todavía no has probado nada —respondo con una audacia que me sorprende a mí misma.
    
    Sus manos descienden hasta mis caderas, atrayéndome contra él. Puedo sentir su excitación, dura y prometedora, y mi cuerpo responde con una humedad que hace tiempo no experimentaba con tal intensidad.
    
    Estoy en el paraíso, atrapada entre estos dos hombres que me desean, que me adoran con sus cuerpos, que me hacen sentir como la diosa sexual que siempre supe que llevaba dentro. «Es increíble sentirse tan deseada, tan viva», pienso mientras sus miradas me devoran. Miguel se une a nosotros en la pista, y durante unos minutos somos tres cuerpos moviéndose al unísono, explorando límites, tanteando terrenos. «Esto es lo que necesitaba, lo que llevaba años esperando sin saberlo». Las manos de mi marido en mi espalda, las de Enrique en mis caderas, yo atrapada en el centro de esta tormenta sensual que está a punto de desatarse. «Ya no hay vuelta atrás», me digo, y la idea me excita más de lo que debería.
    
    —¿Qué tal si nos retiramos a un lugar más... privado? —sugiere Enrique, y su propuesta queda suspendida en el aire como una promesa.
    
    El reservado se abre ante nosotros como el escenario perfecto para lo que está por venir. La cama de sábanas púrpura domina el espacio, la bañera de hidromasaje burbujea suavemente, y las velas ...
«12...8910...18»